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PRIMERA PARTE

LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA AMERICANA DE ESPAÑA

 

 

Capitulo I

Comienzos de la Revolución por la Independencia.

 

 

·         La Rebelión de Zela

 

 

Arica, comarca de lares calcinados por el sol, de suelos de arenales milenarios, de pagos de  desiertos dibujados por estrechos y fértiles valles;  territorio de profundas quebradas que surcan su salitrosa naturaleza que desafían las inertes pampas, tierra de geografía de rudos acantilados costeros bañados plácidamente por el mar Pacifico, vive la primera década del siglo XIX  en su incursión en la historia americana con las mismas inquietudes del resto de sus hermanas iberoamericanas, estos tiempos traían  en los vientos del desierto y en la brisa marina, los aires libertarios de la emancipación de la América Española,  que desde  sus entrañas impregnaría  los espíritus criollos de los  hijos de la tierra ariqueña.

Los aires libertarios conmueven también los corazones de muchos hijos de la Hispania, mucho de los cuales cumplían  oficios en la administración colonial, en cargos militares o religiosos, habían nacidos en la península pero ya afincados en tierra americana, abrazan con pasión y lealtad la causa de la Independencia, transformando la larga lucha de 15 años en una guerra fratricida, enfrentamiento entre hermanos que no estuvo exento de los horrores propios que engendra el oficio de Marte, pero esta gesta también tuvo actos de heroísmo y sacrificios sublimes por parte de ambos bandos, los de la causa del Rey como los del la causa Americana, así, San Marcos de Arica, la ciudad del Morro, también es protagonista y escenario de la proeza que lanzo la gran aventura de la historia, como fue el nacimiento de las repúblicas de la América morena.

Arica de 1810, es una posesión española en Hispanoamérica, uno de los siete partidos que formaban  la Intendencia de Arequipa, según la institucionalidad impuesta al Virreinato del Perú en 1784. Es puerto del océano Pacifico oriental,   que no se encuentran exento de las repercusiones causadas por los acontecimientos de la "Madre Patria" a comienzos del siglo XIX con ocasión de la invasión napoleónica y el consecuente cautiverio del Rey Fernando VII, además la influencia que significó la vigencia de la constitución española de 1812 en la administración política en todo el imperio español.

Las inquietudes de los ariqueños de esos años se concentraban en las noticias que llegaban desde Chile, las que eran traídas por los marinos que arribaban al puerto desde el sur, como también llegaban  noticias a la zona proveniente desde las riveras del río de La Plata, sucesos que generaban mucha intranquilidad y división en la sociedad ariqueña, en todo caso la población mayoritariamente se mostraba conservadora sumándose a la causa realista, sin embargo hay quienes simpatizaban con la causa de  la emancipación, hay testimonios que hablan de criollos ariqueños que ya tenían tempranamente inquietudes revolucionarias similares a la de sus hermanos de otras latitudes de Iberoamérica.

Así es como ocurre en ese año que el gobernador (subdelegado según la nueva nominación de la institucionalidad Borbónica impuesta a las Américas) del partido de Arica, don Felipe Portocarrero y Calderón, sargento mayor de la 6ª Compañía de "Dragones del Rey" con guarnición en Arica[1], se entera de algunas actitudes sospechosas que muestran   algunos de los pobladores  de su jurisdicción.

El gobernador, gracias a los corrillos lugareños que se difunden desde las tascas ubicadas en el caserío de las Maitas del valle de Azapa se entera de las inclinaciones subversivas de algunos connotados vecinos. Este pago esta ubicado a unas 6 leguas de la ciudad y que por esa época era muy concurrido por varones oriundos, marineros y viajeros que iban en busca de satisfacer con epicureísmo sus necesidades de diversión gastando así sus ratos de ocio. Los contertulios se reunían al amparo de un buen "chupe de camarones" o de un sabroso "sudado de cordero", o un “ají de gallina”, acompañado de un buen "vino pintatani" traído desde Chaca o Codpa, o un aguardiente de Locumba, o si el gusto del parroquiano lo solicitaba siempre estaba disponible un "guarapo"(aguardiente de caña de azúcar, sin destilar) de "Pago de Gómez", bebidas etílicas que soltaban con facilidad la lengua de los comensales ante la copiosa ingesta. Los alcohólicos vapores de estas bebidas introducían los influjos de Baco en las mentes, haciendo  más amenas y bullangueras  las tertulias.

Llenas las panzas y arriba los ánimos se armaba la fiesta, invadiendo el éter el ritmo del "landó", del "Cachimbo" o de una zapateada "zamacueca", algún “huaino” y uno que otro "zapateo", este baile más escaso por estos cobijos, por ser este un baile más de salón de los principales y de familias de bien, las canciones  con hermosas rimas de poesía popular eran lanzadas al aire por las eufónicas voces de morenas cantoras y poseían coplas versadas por varones de fuliginosa piel, poseedores de voces profundas y capases de ejecutar audaces falsetes, eran acompañadas del sonido de guitarras, arpas, vihuela, bandolas, cajón y matracas de quijadas de burro. Los acompasados  acordes invitaban al baile  mezclados con el cadencioso y contagioso ritmo de las generosas caderas de las doncellas de ébano de estos pagos, pronto surgían la intimidad de los amores fugases entre olivos, matas de cañas de azúcar y chañares, concúbitos tapados  por los  cómplices quinchales de cañaveral de los ranchos del poblado, en improvisadas alcobas de totorales, entre besos y caricias  ocurrían  estos lances furtivos de eros, permitiendo el efluvio de las intimidades de esta sociedad pueblerina; así con la colaboración de los infaltables chismosos logra el gobernador Portocarrero interceptar una carta enviada por el distinguido balancero  de las Cajas Reales de Tacna don  Francisco Antonio Zela a don Ignacio Oviedo, este último estanquillero de la Renta de Papel Sellado y Tabacos de Arica, y propietario de una  heredad de bastantes topos en el valle de Azapa, las sospechas surgieron por referencias en la carta interceptada a  intercambio de provisiones  que podrían tener un eventual uso en  guerra, con estos antecedentes el gobernador  dispuso la prisión de Oviedo y provocaron las consiguientes explicaciones de Zela.

Junio de 1811  transcurre en Arica en la calma y pasividad que caracterizó los últimos años de la colonia. El puerto de Arica se ve sumido en la decadencia como resultado del termino del Corregimiento, además complotaba a favor de la declinación de la importancia de la ciudad las terribles "tercianas", enfermedad endémica por esos años, concluyendo la fatal trilogía de factores negativos estaba el desvío hacia los  puertos del Atlántico de embarques  minerales desde el Alto Perú a Europa; alteraba este aletargamiento colonial la llegada ocasional de algún barco en busca de víveres, agua dulce, o de una que otra carga de minerales que aun fluía por estos derroteros, los que cruzaban los pastizales de Sajama en la bifurcación de los caminos a La Paz, Potosí, Chuquisaca, Cochabamba, etc., adentrándose a Tambo Quemado o Visviri bajando al valle de Lluta o trajinaban por el camino real de Arica, Tacna, Pachía, Palca, Guailillas, Tacora, Uchusuna, Casa Sola, Chulluncayatu,  Hijadera, Santiago de Machaca, San Andrés, Nasacara, Llallagua, Viacha y finalmente para llegar a Nuestra Señora de la Paz. Los embarques de minerales llegaban a la costa en recuas de mulas y en catervas de llamas de propiedad de afamados "Trajineros"[2], caravanas que retornaban desde el puerto a las tierras  de los bofesdales, de las vizcachas, de las tarucas, de las vicuñas llevando  finas mercaderías, estas cáfilas   retornaban transportando bienes que acercaban a la “Madre Patria” y a la cultura europea  a los descendientes de los conquistadores y a los altos  funcionarios de la presidencia de Charcas, rompiendo el cosmos Kolla, cosmos  del cielo límpido de azul profundo, de aire liviano y de volcanes que dibujan el horizonte  con sus conos vestidos de nieves. Este trajín visitaba los pueblos enclavados  en los Andes como verdaderas cuentas de un gran rosario algunos de ellos son,  Putre, Ancara, Charaña, Copapuquio,  Tacora, etc. las mercancías transportadas eran traídas desde otras latitudes por veleros que surcaban con audacia los mares australes desafiando las tormentosas  aguas del estrecho de Magallanes, para internarse en el Pacífico donde entregaban sus suntuosas cargas a los puertos de esta costa, mercaderías que venían destinadas a saciar las necesidades de los notables de las posesiones hispanas de la costa occidental de América del Sur integrándose en este tráfico las demandas de las poblaciones de "La Audiencia de Charcas" o "Alto Perú".

Las características mañanas de invierno en Arica, nubladas, con su manto madrugador de "Camanchaca" (neblina) que cubre al amanecer cual velo de novia los desnudos cerros del desierto y que escapan como doncellas sorprendidas en pecado a medida que Crono acerca la media mañana, dejando en plenitud el dominio del "Inti", que cubre la tierra con sus rayos cual generosos brazos paternos, mostrando su pleno dominio en las antiguas comarcas que les fueran arrebatadas a sus hijos por el conquistador español. El gran Inti  mantiene la agradable temperatura y la luminosidad de la eterna primavera permitiendo de esta forma condiciones más propicia para la producción de primores frutales del lejano valle de Azapa, que por los años del inicio de la emancipación iberoamericana  se divisaba desde el Morro de Arica como un espejismo fantasmal, separado del pueblo por una pampa arenosa sembrada de piedras torneadas en forzado viaje como obligadas pasajeras de "Huaicos" de los ríos temporales, que son ocasionados por las lluvias estivales en la cordillera de los andenes, "Cordillera de los Andes", esta árida separación se veía  sólo interrumpida por pequeñas masas vegetales crecidas al amparo de humedales del lecho seco del río "Acha" o del no menos importante aprendiz de río (a decir de Benjamín Subercaseux) el "San José", que por esos entonces en sus secas y pedregosas arterias discurrían tímidos hilos de agua que en su empozamientos permitían la vida de los temerosos y ágiles camarones que al sentir la presencia del hombre se escondían entre totoras, musgos, junquillos y berros, estas charcas también permitían  la existencia del zumbón mosquito, el  que traía las temida "Tercianas", mal que por esos años se culpaba al inocente Morro por no otorgar una ventilación más saludable a la población que permitiese evitar la enfermedad, habría que esperar al doctor Juan Noé y su Brigada Sanitaria Anti-Malarica en la primera mitad del siglo XX para  que reivindicaran el prestigio sanitario de la granítica mole tutelar de Arica. A lo lejos mirado desde el poblado se divisaba  el tambo de "Saucache", pequeña pero generosa sombra de molles y chañales donde habitualmente se dibujaba la silueta de algún mulo o asno afanoso engullendo "chala" o la verde y turgente alfalfa dada con generosidad por su "Cholo" amo, para luego más a lo lejos encontrarse con la hacienda "Buena Vista", marcada por la gran mancha de verde profundo de sus hispanos olivares que en esta época del año recibían en afanosa "Raima" el bregar de los brazos afroazapeños, muchos de ellos aun esclavos, cosechando sus oleaginosos frutos tan oscuros como sus pieles,  esta primera hacienda se ubicaba a un par de leguas de las últimas casas de la villa que lucia muy ufana el importante rango otorgado por Felipe II algunos siglos atrás de "Ciudad Ilustre y Real".

En  este ambiente la pequeña guarnición militar de Arica se ve incrementada por los acontecimientos ocurridos en la ciudad de La Paz, en Santiago de Chile como en la capital del Virreinato de la Plata la ciudad de Buenos Aires, con la instalación de las Juntas de Gobierno en 1810 en estas dos últimas ciudades cunden  fuertes rumores que se produciría una sublevación en la zona y en especial en el Alto Perú, noticia que hizo que el Virrey José Fernando de Abascal y Souza, dispusiera el reforzamiento de la guarnición de Arica, es así como fue engrosado en Tacna y Arica un regimiento de Dragones de cuatro escuadrones, con un total de 600 plazas incluido Jefes y Oficiales. En los últimos días del mes de junio de 1811 llegan alarmantes noticias desde la vecina Tacna, estas nuevas, señalaban que la noche del día 20  había estallado una rebelión en dicha localidad, en contra de la dominación hispana, esta rebelión  la acaudilla el  criollo don Francisco Antonio de Zela y Arizaga, quien recibe el titulo de "Comandante de las Milicias  Unidas de  América", Zela era hijo de patricia familia limeña, nacido en lima el 24  de junio de 1768, su padre español Alberto de Zela, su madre María de las Mercedes Arizaga y Hurtado de Mendoza, hija de noble familia del Callao, Zela Arizaga trabajaba como balanzario  y ensayador de las Reales  Cajas del Partido de Arica con sede en Tacna.

El caudillo patriota es secundado por un numeroso conglomerado de criollos como don Pedro  Gil de Herrera, además de mestizos e indios figurando entre estos últimos los caciques Toribio Ara y su hijo José Rosa Ara, Miguel Copaja y Ramón Copaja, este último cacique de Tarata. El movimiento subversivo de Tacna tuvo estrecha vinculación con la revolución  de las provincias del virreinato de la Plata, iniciada el 25 de mayo de 1810, los argentinos  emprendieron  una expedición para sublevar  los pueblos de la presidencia de Charcas y para ello comisionaron un ejército al mando del general Balcalcer y del  abogado Castelli, más que poder militar, era una cáfila  que tenía mucho de idealismo, aventura y del incipiente romanticismo, que empezaba a germinar en los jóvenes del siglo XIX y que hizo su apogeo más entrado ese siglo, los revolucionarios enviaron sendas proclamas a los pueblos del sur del virreinato del Perú, invitándolos a plegarse a la revolución, respondió  a esta gesta emancipadora sólo el pueblo de Tacna y esta se materializo en la rebelión del 20 de junio de 1811, donde al amparo de la oscuridad cómplice de la noche y en total sorpresa los revolucionarios ocuparon el cuartel de caballería del Regimiento de "Dragones del Rey" y  apresan a las autoridades, Arica mayoritariamente se manifiesta fiel a la autoridad real.

Los nubarrones del fracaso empiezan a cernerse sobre las testas de los conjurados, fatalmente el mismo día 20 de junio el ejército argentino  de Balcalcer y Castelli  era derrotado en "Guaqui" a orillas del Lago Titicaca por las fuerzas realista del general José Manuel Goyeneche y del Mayor general don Pío Tristán Moscoso ambos arequipeños, este último sigue en triunfo contra los argentinos por todo el Alto Perú hasta las fronteras de control de los sublevados de virreinato de la Plata, por las acciones de valor y triunfo Pío Tristán Moscoso es ascendido a Brigadier de los Ejércitos Reales. El domingo 23 de junio Zela revistaba sus tropas en las afueras de Tacna en la pampa de "Caramolle", el caudillo conocedor de su critica situación militar y las tensiones vividas, propias de la empresa comenzada hacia apenas 3 días, le provocan una congestión cerebral que inutilizo su cuerpo, eran aproximadamente la cuatro de la tarde, el enfermo caudillo es trasladado por sus hombres de mayor confianza  a su casa, donde le esperaba su acongojada esposa doña María de la Natividad Siles y Antequera, este tremendo hecho negativo provocado por la salud de Zela, sumado a la difusión de la noticia de la derrota de las tropas patriotas en "Guaqui" hizo cundir el desaliento y la desmoralización en el corazón de los bisoños  guerreros de la emancipación, quienes por su escasa disciplina y preparación militar comienzan a desbandarse,  facilitando de esta manera el  restablecimiento de la autoridad real en estos dominios, acción que hace con gran temple militar  las tropas enviadas desde Arica, estas fuerzas iban al mando del Sargento Mayor Rafael Gavino de Barrio,  que al llegar al Valle del "Caplina" no encuentran  gran resistencia en el cuartel ubicado próximo a la pampa de Caramolle, con decisión se procede a la liberación del Subdelgado Portocarrero, del Alcalde ordinario Cipriano de Vargas y otras autoridades que habían sufrido el cautiverio en el levantamiento, poniéndose en prisión a los cabecillas del alzamiento. Zela es apresado en su casa por el propio comandante Gavino de Barrio y por el Alcalde Ordinario de Tacna, Cipriano de Vargas, el caudillo criollo permanece detenido por algunos meses en la ciudad capital del  Partido, siendo trasladado a Arica para embarcarlo rumbo a la prisión de "Real Felipe" del Callao, es condenado a muerte, se esperaba que esta ejecución fuese con toda la pompa necesaria para que sirviese de escarmiento a otros que pretendieran seguir por la misma senda del patriota de Tacna, la pena capital impuesta es conmutada  gracias a la intervención de los poderosos parientes de Zela, entre los que se encontraba su hermano político el acaudalado comerciante García Urrutia y su hermano, el sacerdote Miguel de Zela en ese momento cura de la parroquia de Pasco, según sus contemporáneos no solo bastó la influencia de importantes personajes sino que además  se derramo  bastante oro para lograr el indulto, la conmutación de la pena de muerte fue por la prisión por 10 años en el penal de San Lorenzo de Changres (Panamá), donde falleció a los cincuenta años de edad, acosado por su mal y por el mal clima de la región, no retornando más  a su suelo patrio.

Así transcurrieron los primeros suceso que hicieron sentir a los ariqueños los vientos revolucionarios en su propia casa, y que ya no se detendrían hasta verse estas tierras transformadas  en parte de una de las nacientes repúblicas americanas. Por Ley del 26 de mayo de 1828 del segundo congreso del Perú, da a Tacna la categoría de Heroica Ciudad, como reconocimiento de haber sido el primer pueblo de esa república en que resonó el grito de libertad, al parecer los ariqueños siguieron conforme con su titulo de "Muy Ilustre y Real".

 


·         Segundas rebelión de Tacna

 

De los acontecimientos de Tacna de junio de 1811, Arica vuelve aparentemente ha adormecerse en su tranquila vida cotidiana que caracterizo los años finales de  la colonia.

"San Marcos de Arica"  puerto chileno del Pacifico Oriental ubicado en el continente Americano a 18º, 27', 55", latitud Sur y  74º, 44', 9" de longitud Oeste, Provincia de la primera región "Tarapacá; en 1810 jurisdiccionalmente era parte del Virreinato del Perú, Partido de la Intendencia de Arequipa. Este Partido sureño del Virreinato lo integraban entre otras  localidades los valles de Azapa, Lluta, Chaca y Codpa, Camarones, Belén Tacna, Sama, Tarata, Locumba, incluyendo pueblos cordilleranos que a finales del siglo XX forman la provincia chilena de Parinacota. Tacna se constituyó afines del periodo colonial en cabecera del Partido de Arica, estableciéndose por lo tanto allí la residencia de los Subdelegados (Gobernadores) y la sede de las Cajas Reales, ya que se estimo más segura dicha ciudad ante la eventual arremetida de corsarios que aun infectaban estos mares,  además de la mejor salubridad que presentaba su clima, en  tanto el puerto de Arica era contagiado por el paludismo además había una gran ocurrencia de la tuberculosis (membrana al decir colonial) por lo que se le consideraba a la ciudad de Arica una ciudad malsana.

Además de las actividades generadas por el transito de mercancías al Alto Perú, la economía ariqueña de esos años se desarrollaba en forma importante en la producción agropecuaria, siendo en este rubro lo más representativo los vinos de Locumba, Chaca y Codpa; el aceite de oliva de Azapa (Cuzapa[3]), ají, algodón, productos de pan llevar, algo de ganado mayor y menor de los distintos valles del Partido. En la economía ariqueña de fines de la colonia también había algo de producción   minera, plata, oro y cobre (Choquelimpie, Huantajaya, Camarones); la economía del Partido para esos años  contabilizaba ingresos en las Cajas Reales de la Intendencia (Arequipa) por 130.500 pesos; no considerado los ingresos de la Aduana de Arica.

Desde el punto de vista de la demografía la población del Partido de Arica se estimaba para el año 1810 en unas 18.000 almas aproximadamente, así Belén  registraba 1.600 habitantes aproximados, Codpa 2.075 habitantes y San Marcos de Arica contaba con una población de unas 1.400 almas aproximadas, este censo fue efectuado después del terremoto de noviembre de 1810.

Según el censo de 1796 de Gil de Taboada la población del Partido de Arica estaba compuesta de la siguiente forma:

 

 

Religioso                                             21

Españoles                                       1.585

Indios                                           12.820

Mestizos                                         1.977

Castas Libres                                     985

Esclavos                                         1.294

                       

 

  Total :                                          18.682

 

Se considera que esta información no debería tener gran  variación con respecto a la población de 1810.

La ciudad se recuperaba lentamente de las consecuencias del terremoto del 14 de noviembre de 1810, él que había terminado con el relativo silencio telúrico del siglo XVIII, lapsus de tiempo que sólo se había visto interrumpido en su tranquilidad sísmica en 1784, por un  violento temblor,  pero que no había pasado de ser un violento sacudón.

Arica,  después del evento sísmico de 1810 sé  encontraba tan destruida y desolada que apenas se podía encontrar vestigios de su antiguo esplendor, a pesar de eso se le seguía considerando con el rango de ciudad, pues de los núcleos urbanos de toda la Intendencia de Arequipa sólo a dos de ellos se le otorgaba el rango de ciudad en la documentación oficial del virreinato, Arequipa y Arica; a dos como villas, Moquegua y Camaná, y ochenticuatro como pueblos.

El trazado urbano de la ciudad de San Marcos de Arica tenía por esos años unas pocas manzanas, que no superaban las diez. Las casas eran de un piso y solamente las de las familias más pudientes estaban construidas de adobes, bloques de barro y paja que se confeccionaban con greda sacada de una cantera que estaba ubicada en el sector que llamaban "La Chimba Alto" o "Pampa del Astillero", esta cantera estaba emplazada en un alcor a unas 6 cuadras de la desembocadura del río San José en dirección sudeste, este filón gredoso fue utilizado hasta ya muy entrado el siglo XX, en que aun se seguían utilizando estos bloques de barro y paja en la edificación de viviendas u otros edificios. Las techumbres de las casas de la ciudad a comienzos del siglo XIX eran construidas   con vigas de roble, que eran traídas  desde el reino de Chile o de Guayaquil, puestas  horizontalmente sobre los muros se cubrían con una estera tejida de cañaveral y totoras recubierta con una torta de barro y conchas de moluscos molida de algunos centímetros de espesor, esta superficie  se veía interrumpida de vez en cuando por una o más casetillas que hacían las veces de claraboya. La arquitectura de estas viviendas era muy simple y carecían de cualquier adorno, esencialmente cubicas, sus fachadas cuando eran de adobe tenían sólo una ventana y una puerta, estas normalmente manufacturadas con maderas rústicas y toscas, los dinteles de puertas y ventanas estaban constituidos por dos vigas de roble que soportaban los adobes de la parte superior que se colocaban ahí para completar la altura del muro,  el interior de las casas lo formaban un pasillo de 1,5 mts. de ancho aproximado y que con gran frecuencia se le ubicaba al lado derecho - mirado desde la puerta al interior- del terreno que ocupaba la vivienda, al lado izquierdo de la edificación se ubicaban las habitaciones que variaban de 3 a 5, cada una de ellas tenían como promedio unos 15 mts.2  y algunas de estas estaban comunicadas entre sí a través de una puerta interior, remataba esta seguidilla de habitaciones un salón, el que era usado como comedor y sala de estar, este salón daba normalmente a un patio interior donde se encontraba la cocina, aquí se criaban aves de corral, en ese lugar también se encontraba el "pozo negro" del excusado, el fondo de este recinto normalmente era el lugar donde se colocaban los trastos viejo, los patios se separaban de las casa vecinas con tapias de adobe de altura media, en estas tapias cuando no colindaban con ninguna otra propiedad usualmente se construía  una puerta de servicio que llamaban "puerta falsa". Los pisos de  las casas de las familias más acomodadas eran entablados, siendo la generalidad de tierra endurecida, el uso de bloques de barro cosido (ladrillo) era muy escaso, no se usaba para las viviendas, su uso era restringido a las grandes edificaciones como conventos, iglesias o construcciones militares, las restante viviendas, y que eran la mayoría,  estaban construidas en sus paredes de palos parados enterrados, una vara transversal a ras de suelo, otra media altura y otra en el extremo superior, afirmaban el tejidos de totoras y cañaveral que embadurnaban con barro, estas edificaciones  le  llamaban "ranchos", cuya estabilidad y permanecía eran por razones obvias de corta duración, las bondades del clima cálido y sin precipitaciones conspiraban en contra de forzar a los pobladores a una mayor preocupación por mejorar  la  construcción de sus viviendas, además que este tipo de construcción tenía la ventaja de dar mayor seguridad ante la eventualidad de un sismo de proporciones, en estas condiciones la arquitectura ariqueña no tuvo oportunidad de mostrar algún desarrollo.

Las polvorientas calles de la ciudad se habían reducido a dos trazadas de oriente a poniente,  una que iba desde la Merced al puerto y otra que corría desde San Francisco a la marina, esta ultima pasaba por el costado norte de la Iglesia Mayor (San Marcos) y de la plaza que por entonces sólo era un solar baldío arenoso que se usaba como lugar de remanso de las recuas de mulas "pianeras"[4] y  de las catervas de llamas que esperaban que sus amos "Trajineros" les cargaran sobre sus lomos las mercancías con destino al Alto Perú, de una vertiente que afloraba cercana a las faldas del Morro se había establecido  un bebedero para el ganado. Además existían dos calles transversales de sur a norte, que no guardaban proporción en sus cuadras, formaban manzanas de diversas figuras y en gran desorden construidas sólo en algunos tramos de estas, las calles conservaban restos de su antiguo empedrado, que se resistía ha desaparecer como remembranza de su pasado esplendor, en la costa estaba los varaderos y patios donde se acumulaban las mercaderías recibidas o por embarcar, las más privilegiadas estaban en pequeños bodegones de caña y madera que más parecían ranchos, pero que los orgullosos ariqueños llamaban almacenes, en este sector de la ciudad aun se podía apreciar algunas construcciones de defensa las que denominaban "El Fuerte".

Bien  se veía que San Marcos de Arica había perdido su importancia económica como resultado de los cambios de la administración colonial que derivó la actividad portuaria del Alto Perú a los puertos del Atlántico y de la destrucción producto del terremoto de 1810, su decadencia se reflejaba hasta en su estructura urbana, la simetría y calidad que había visto Amadeo Francisco Frézier en su visita al puerto casi 100 años antes estaba perdida, sin embargo aun se conservaban importantes construcciones como las cuatro iglesias, que al observador que arribaba al puerto allende los mares mostraban la silueta de sus campanarios, estos templos eran: la Basílica de San Marcos que se había construido en 1640, la del convento de San Francisco fundado en 1637 con su templo llamado iglesia de la Matriz, el de la Merced, convento fundado por Cédula Real del 5 de octubre de 1594 era de menor tamaño que los otros y por último la  capilla de San Juan de Dios ubicada a un costado del Hospital del mismo nombre, situado a los pies del cerro de la Cruz, la vicaría de Arica estaba servida a comienzos de la revolución de la independencia por 6 franciscanos, 2 mercedarios y 4 hh. de San Juan de Dios.

El paisaje de San Marcos de Arica con la gran ensenada que forma la bahía de Arica se veía con una peculiaridad que los otros puertos de esta parte de Sudamérica no exhibían, pasado los últimos ranchos hacia el norte del poblado se podían observa las chacras de la "Chimba" que ocupaban unos 380 acres de  superficie, los que eran regadas por las abundantes vertientes que afloraban en esa zona a orillas del mar,  estas alquerías eran cultivadas por labriegos mulatos o negros de motudas  cabelleras que aun mantenían sobre su cerviz la condición de esclavos. Hortalizas, ajíes, zapallos, frutales como  guayabas tumbos, chirimoyas, dátiles, ciruelas, plátanos, etc. eran algunos de los productos  que satisfacían las demandas de la población, también  de ahí provenían parte de la totora y cañaveral que se usaba en obras de arte de la construcción de viviendas, aquí se producía  buena parte de la artesanías utilitaria par los usos comunes de la población, este insospechado paisaje daba una visión más agradable ante el dominante color ocre que en gran variedad de tonos confundía en un solo conjunto cromático el poblado con los cerros del entorno, esta visión del verdor del la "Chimba" daba al viajero un alivio visual al observar el pequeño solaz de vegetación incrustado entre tan agobiador paisaje al momento de hacer su ingreso marítimo al puerto, también se veía la  costa lineada por una fina estela blanca, la que se producía al chocar el azul mar con pasividad afectuosa en sus playas y roqueríos, Arica mostraba al sur de este entorno un promontorio  blanco, el que parece escapar rebeldemente de las profundidades del océano, este islote brindaba optimo lar en los atardeceres a las aves marinas, que con su estiércol proporcionaban un aroma característico  al sector del embarcadero,  poco agradable el vaho que emanaba en especial cuando se recibía la brisa del sur,  pero que también anunciaba la presencia de un excelente abono para los cultivos de Azapa y la "Chimba", este promontorio fue llamado por los españoles "Isla de guano" o del "Alacrán"; y por último completando el paisaje, ahí siempre en su actitud tutelar de eterno custodio, el imponente Morro besado por el mar[5].

En los últimos días de Diciembre de 1812 recala en el puerto de Arica en busca de reabastecimiento de víveres y agua dulce el almirante Antonio Pareja, encargado por el Virrey Abascal para la pacificación y recuperación de la autoridad real en el reino de Chile, este acontecimiento trajo a los ariqueños de nuevo en mente los aires de la revolución independentista, la población aun mantenía fresco en sus recuerdos los acontecimientos de la rebelión de Zela. La  expedición de Pareja no era muy numerosa, pues las autoridades militares del Virreinato consideraban  que la reconquista de Chile seria obra fácil, las noticias que llegaban a Lima desde la lejana provincia rebelde señalaban el desorden en que se había sumido la sureña colonia, lo que habría generado el descontento de la población  con las autoridades consideradas de facto. Por lo que se suponía que la mayoría del pueblo estaría por la reinstauración del orden que representaba la autoridad real, en consecuencia con esta idea los estrategas del partido del Rey pensaban que la sola presencia de la expedición bastaría para retornar las cosas al antiguo régimen y así poner orden  en la sublevada provincia. El almirante Pareja había zarpado del Callao el 12 de diciembre de 1812 con un barco, con algunos oficiales y 50 soldados veteranos que le servirían de instructores, más vestuario y $ 25.000.- en dinero, a fines de diciembre arriba a Arica como ya se ha dicho, tomando rumbo al sur luego de una breve recalada hecha para abastecerse de víveres y agua dulce con el fin de enfrentar en mejor forma la difícil travesía marítima que por esa época del año daban  los vientos y corrientes adversas de las costas entre Arica y Coquimbo, considerando además hostiles al Rey los puertos de Coquimbo al sur, lo que dejaba un largo recorrido hasta  Chiloé que le representaba puerto seguro para su misión.

En Chiloe con la colaboración de la plaza de Valdivia, esta plaza se había manifestado a favor del Rey el 16 de marzo de 1812, pretendía formar las  fuerzas expedicionarias que operarían entre Concepción y Santiago. Pareja hace puerto en Ancúd el 18 de enero de 1813, hay que recordar que Chiloé fue la última posesión española que permaneció fiel al Rey en América del Sur.

En tanto ocurrían los acontecimientos en Chile, los hechos del noroeste argentino también tenían influencia en la zona, las noticias que llegaban a través de los trajineros que  iban y  venían del Alto Perú eran muy intranquilizadoras para los partidarios del régimen colonial. Así mismo, sembraban la incertidumbre revolucionaria los emisarios enviados por Belgrano a los pueblos del Bajo Perú, en especial a los del sur del virreinato, los triunfos de los argentinos  en Tucumán el 12 de octubre de 1812 y del 23 de febrero 1813 en Salta ponen inquieta a toda la estructura virreinal, ante estos acontecimiento Arica sigue mayoritariamente fiel al bando realista, sus habitantes procuran mantener la normalidad de la rutina entre las labores portuarias y las labores agrícolas de sus valles, estas actividades comenzaban a verse  alteradas por el ritmo natural que iban generando los acontecimientos de Chile y  de Buenos Aires, las autoridades comienzan a mantenerse en alerta y se ven obligadas a tomar medidas para apaciguar los ímpetus de la sublevación  que  nuevamente comenzaba a gestarse por estos dominios.

El rumor revolucionario se hacia sentir en los corrillos de la capital del Partido, noticias que no tenían ajeno al Intendente de Arequipa ni a las autoridades de Lima. Por ese entonces subdelegado  (Gobernador) y comandante militar del Partido de Arica el año 1813 era el teniente coronel Antonio de Rivero y Araniba, querido y respetado en todo el Partido de Arica, pero calificado como “blando” por los más recalcitrantes realistas

Así ocurre que el domingo  3 de octubre de 1813 sucede un hecho que marcará uno de los hitos en la vida de la región, y dejará su huella en los anales de la historia regional, gesta que destaca el esfuerzo de los hijos de este sector de América por lograr su libertad. Ese primer domingo de octubre, estalla en Tacna, cabecera del Partido de Arica, el segundo acto de rebelión contra el dominio español en la zona, y que se ha conocido como la "Revolución de Paillardelle y de Calderón de la Barca", tomó ese nombre porque quienes   acaudillaron el movimiento revolucionario estos eran don Enrique Paillardelle y Zanabria y el Alcalde de Tacna don Pedro Calderón de la Barca y Lois[6].

Ese domingo 3 de octubre de 1913 se celebraba la festividad en honor a la Virgen del Rosario, patrona de Tacna, la celebración se llevaba a cabo con grandes manifestaciones de fe popular, uno de los actos principales de los festejos era la misa que se celebraba a media mañana en el templo principal de la ciudad, al acto litúrgico concurría masivamente todo el pueblo y sus autoridades. Ese año una vez que había concluido la tradicional  y concurrida misa en honor a la Virgen, numerosas personas se desplazan ha reunirse en la casa del párroco Juan José de la Fuente y Bustamante, cosa que no debería llamar la atención de nadie por ser costumbre que los principales vecinos visitaran al párroco una vez terminada la misa central llevándole donaciones para las obras de caridad. Ese día entre los concurrentes a la casa del párroco estaba el alcalde y todo el cuerpo edilicio que había sido elegido el 11 de  julio de 1813 conforme a la Constitución  Española de 1812, la que permitía la elección de los ayuntamientos. Serían las 11 de la mañana  aproximadamente cuando de pronto se hace presente en la casa del párroco el teniente coronel don Francisco Suero, este oficial en actitud hosca aparece en la puerta de la casa parroquial,  venía comisionado por el Intendente de Arequipa José Gabriel Moscoso con amplios poderes y con ordenes de actuar con energía ante los fuertes rumores de sublevación que llegaban desde todos los rincones de la Intendencia; entre las medidas que debía tomar el comisionado  estaba el remplazo como Subdelegado del Partido de Arica del teniente coronel Antonio Rivero y Aranibar, a quien se le consideraba autoridad débil por no imponerse sobre los sediciosos, el alcalde Calderón de la Barca sale con decisión al encuentro  de Suero, y según testigos se produce más o menos el siguiente dialogo:

·        Calderón: "Esto reza con usted señor teniente coronel, los vecinos de Tacna y el cabildo que presido se oponen a su recibimiento";

·         Suero: "no  comprendo... ¿qué razones hay?”, respondió el jefe realista en una reacción de desconcierto;

·        Calderón: “Sabemos que usted viene a remplazar a nuestro subdelegado, el teniente coronel don Antonio Rivero, quien es una digna autoridad" y con mayor firmeza le señala, “El señor Intendente no tiene facultad para  ello. Sólo la Suprema Junta de Regencia del Reino de la que el puesto depende, puede hacerlo, le repito el Cabildo de Tacna y el Cabildo de Arica están de acuerdo para oponerse a la salida del Subdelegado Rivero y Aranibar".

El teniente coronel Francisco Suero con su plana mayor se retira mordiéndose la humillación recibida y se dirige al cuartel de "Dragones" que prestaba guarnición en la ciudad de Tacna,  unidad militar que contaba en ese momento solamente con un escuadrón, ya que el otro hacía guarnición en el puerto de Arica, el jefe realista no se atreve a emprender ninguna acción  hasta terminada la festividad religiosa, era sabedor de la devoción del pueblo, por lo que intuyó que efectuar cualquier acto en contrario era de inmediato impopular. A las 7 de la tarde terminaba la solemne procesión de la Virgen del Rosario las gentes acostumbraban ha quedarse haciendo vida social en las afuera de la iglesia principal, en esta oportunidad había una aglomeración de personas más allá de lo normal, la gente no se retira de las calles como era habitual al caer la tarde a la hora de la oración, el ambiente se percibía denso, como presintiéndose que algo importante ocurriría, hasta las 10 de la noche ninguno de los dos bandos en pugna habían originado ninguna actividad, pero  a esa hora un numeroso grupo de conjurados encabezados por Enrique Paillardelle, José Gómez y el propio Manuel Calderón de la Barca, apresan a los jefes realistas Francisco Suero  y al Capitán Antonio Palacios y neutralizan a las tropas, algunos oficiales criollos de esta guarnición hacen causa común  con los insurgentes entre estos se cuenta el teniente Santiago Pastrana, al difundirse la noticia por el pueblo como a las 12 de la noche y ya dominada la situación militar por parte de los insurgentes la muchedumbre se arroja  a las calles lanzando gritos revolucionarios de ¡Viva la Patria!, ¡Viva Belgrano!, ¡Viva la Junta de Buenos Aires!. Con  lo que se demostraba la infiltración en las masas populares de activistas de la causa emancipadora venidos allende los Andes, las milicias patriotas tienen que hacer buenos esfuerzos para evitar el pillaje que la oscuridad de la noche invitó a más de un poblador díscolo que había sido presa de los vapores etílicos del elixir del dios Baco, pero que los revolucionarios supieron controlar a tiempo.

En tanto la noticia cae como agua fría en Arica,  cuando llegan los propios en las primeras horas de la mañana del lunes 4 de octubre, el temor de la gente se generaliza en la conservadora ciudad puerto, de las 26 familias españolas residentes en el puerto todas tenían familiares y bienes en Tacna, mientras que el resto de la población mayoritariamente mestizos, mulatos y negros se mostraban ajenos al acontecer político y solamente reaccionaban conforme a los decires de sus amos y patrones. El cabildo de Arica se había manifestado en favor  de la permanencia del Subdelegado y jefe militar don Antonio de Rivero y Araníbar pero no estaban de acuerdo en desconocer la autoridad virreinal, los ariqueños se mantenían fiel al juramento efectuado por sus autoridades en la instalación del Ayuntamiento en el recién pasado mes de julio de 1813, ceremonia que se llevó a cabo en el corro de la iglesia Basílica de San Marcos por no haber Casa Consistorial, esta recién se comenzaba a reconstruir en un solar al costado norte de la plaza de armas, el anterior edificio había sido destruido por el terremoto de 1810. La  ceremonia de juramento e instalación del Ayuntamiento fue presidida por el gobernador Antonio Rivero y Araníbar quien tomó juramento a los miembros del cabildo y al Alférez Real a nombre de  los habitantes de San Marcos de Arica, este juramento rezaba así: ¿Juráis a Dios nuestro Señor por la señal de la Cruz, defender la religión, lealtad y fidelidad a nuestro amado Rey, a la Patria y a la Purísima concepción de María Santísima, Señora Nuestra?.

La guarnición de Arica sólo contaba con un escuadrón de caballería de "Dragones", y una compañía de infantes, tropa que tenían  la responsabilidad de custodiar el puerto, estas fuerzas permanecieron fieles al Rey no adhirieron  a los revolucionarios de Tacna, pero como no eran lo suficientemente fuertes para enfrentar a las tropas de Paillardelle permanecieron sólo en estado de alerta ante una eventual  bajada de los sublevados a la costa por lo que hizo guardia en el vado del Lluta, sin descuidar las defensas de la costa ante la noticia  de la presencia de ingleses que hacían corso contra los españoles, los ingleses por esos años también  mantenían guerra con Estados Unidos de América.

Enrique Paillardelle tuvo estrecha vinculación con los revolucionarios argentinos del general Manuel Belgrano, Paillardelle distinguido patriota americano de origen francés por su padre y peruano por su madre, había nacido por casualidad en Buenos Aires, su madre una hermosa limeña de nacimiento, había pasado a  España por el año 1790 en demanda del mayorazgo de Zanabria  que correspondía a su familia, casándose en Madrid con un francés emigrado.

De regreso a América la señora Zanabria, se estableció temporalmente en Buenos Aires, donde nació su hijo primogénito Enrique, hasta que en los albores de 1810 este joven  abrasa con ímpetu la causa revolucionaria tomando las armas junto a Balcalcer y  Castelli, el joven revolucionario cae prisionero en Guaqui. Es confinado desde ese momento en Tacna con muchos otros prisioneros de ese hecho de armas, entre ellos el argentino Mariano Vidal, ministro del Perú años más tarde, Paillardelle obtiene la libertad condicional bajo palabra de honor de permanecer en la ciudad, beneficio que obtiene gracia a las gestiones e influencia de tacneños pertenecientes a las principales familias de la zona, sin embargo sus convicciones sobre la independencia de América impulsan el revolucionario Paillardelle ha organizar con gran dedicación el levantamiento de esta comarca que culminan en lo sucesos de octubre de 1813.

Paillardelle y su gente consiente que el inmovilismo jugaba en su contra determino salir de Tacna el 28 de octubre, por esos días  tiene la infausta noticia de las estrepitosas derrotas de Belgrano en Vilcapugio, lugar ubicado entre Oruro y Potosí y en Ayoma  en el departamento de Cochabamba, hecho de armas ocurridos  el 1º de octubre. Las fuerzas patriotas de Tacna estaban formadas por 800 hombres incluido jefes y oficiales, 500 de estos reclutas eran tropas muy bisoñas, habían sido reclutadas entre los hijos de los distintos pueblos del Partido, las tropas de Paillardelle tenían como base de mayor valer militar parte importante del escuadrón de "Dragones" que después de la sublevación del  domingo 3 se habían sumado a la causa americanista,  entre los jefes patriotas se contaban distinguidos vecinos de Tacna y de Arica entre ellos los capitanes José Gómez y Pedro Rospigliosi y el teniente José Pastrana, el primer objetivo era operacionar sobre Moquegua y Arequipa, según el plan coordinado con los argentino, este plan contemplaba que también debería sublevarse Tarapacá, Belén, Tacna, Moquegua y principalmente Arequipa, en esta última, la rebelión debería acaudillarla Manuel José Rivero hermano  del gobernador de Arica.

La salida de las novatas fuerzas patriotas lo hacen en dirección al norte remontando la "Quebrada del Diablo" para  trasponer la pampa de "Intiorco" llegando a la quebrada de Sama en una Jornada, superando en un día la arenosa planicie desértica, el 29  comienza la segunda jornada para llegar al valle de Locumba donde hacen un alto para dar descanso a los hombres  y alimentar las bestias, el día 30  se envían patrullas de reconocimiento ante la información de lugareños que decían haber vistos tropas arequipeñas en las cercanías de Moquegua, confirmada la noticia Paillardelle determina iniciar el avance sobre Moquegua al repuntar el alba del día 31, esa madrugada las tropas emancipadas comienzan a ganar la ladera norte de la quebrada de Locumba enfrentando la  pampa de "Camiara", extensión desértica de arenas salitrosas no muy blandas y que no presenta en su primera extensión grandes accidentes geográficos lo que la hace campo ideal para las operaciones de la caballería, a las 10 de la mañana  a una 5 leguas del tambo de Camiara se divisan las tropas enviadas por el Intendente José Gabriel Moscoso, las que venían comisionadas a sofocar la rebelión de Tacna, la orden impartida por el Intendente era que  si se hacía necesario se sofocara la rebelión a sangre y fuego. Estas tropas realistas estaban al mando del coronel José García de Santiago y Capón, las tropas del Rey estaban integradas en casi su totalidad por soldados fogueados en la reciente campaña de pacificación del Alto Perú. El choque entre ambos ejércitos se produce casi al medio día, ambos bandos demuestran  gran valor y arrojo, sin embargo la mayor experiencia y disciplinas de los arequipeños demostró pronto la superioridad y valer militar que tenía con relación a sus novatos antagonistas de Tacna, las  tropas de Paillardelle hacen tres intentos por romper la cerrada resistencia de los realistas, hasta que estos toman la iniciativa con mucha habilidad táctica, logrando vencer los bríos ofensivos de los tacneños, la carga arequipeña fue tan recia que provoca la desbandada de los insurgentes. El comandante Enrique Paillardelle logra huir con dirección al Alto Perú por el paso de Candarave, las tropas realistas capturan al grueso de la tropa rebelde que huía en desbandada y entran sin mayor resistencia a Tacna, donde ya el mismo día de la batalla de Camiara había sido restablecida la autoridad por las tropas llegadas desde Arica, el Alcalde Calderón de la Barca  fue detenido en su  escondite y remitido a Oruro donde el General Joaquín de la Pezuela, futuro Virrey, en ese momento jefe máximo de las tropas realista en las acciones del Alto Perú. El prisionero es conducido con buena escolta y  pliego cerrado, se le sindicaba como "Conspirador peligroso",  posteriormente se le envía a Arica para remitirlo a cumplir prisión a “Real Felipe” en el Callao, el alcalde Calderón muere en un naufragio años más tarde cuando retornaba a su tierra después de haber sido liberado de su prisión por el general argentino José de San Martín. En tanto Manuel José Rivero, el responsable de sublevar Arequipa fue capturado y enviado engrillado al Callao por el Intendente Moscoso, donde se le siguió un juicio durante dos años, siendo su defensor el distinguido jurista don Manuel Pérez de Tudela, el gobernador Antonio Rivero fue destituido y reemplazado por el teniente coronel Francisco Suero, así de esta manera terminaba un nuevo intento  por la libertad y la independencia. A pesar del fracaso no hubo desanimó en los espíritus de los patriotas de la zona que seguirían aportando a la causa americana con su esfuerzo y valor hasta logra el triunfo de Ayacucho.

Con todo lo que representaba los hechos de Tacna para la población ariqueña  se venía a sumar las inquietantes noticias que decían relación a la presencia por estos mares de buques de guerra de Estados Unidos como la fragata "Essex" de 32 cañones y 319 hombres, el buque estadounidense se presenta por estas latitudes con el fin de despejarlos de corsarios ingleses y proteger las naves mercantes de su país de los buques de guerra ingleses con quienes el país del norte se encontraban en guerra, pero esas circunstancias tampoco hacían a los norteamericanos amigables con los españoles ya que estos manifestaban claras simpatías por la causa emancipadora, sin embargo los acontecimientos que provocaban temor en la población ariqueña, traían algo favorable para la alicaída economía ariqueñas, la razón de este circunstancial beneficio era ocasionado por la perdida del control de Buenos Aries por parte de España lo que obligó a que los abastecimientos del Alto Perú se efectuasen por los puertos del Pacífico tales como Ilo, Mollendo  y principalmente  Arica, esta tuvo cierta ventaja por el hecho de ser puerto libre, condición que sustentaba  desde 1778,  estas circunstancias  generaron un dinamismo coyuntural de la actividad portuaria haciendo ver a los ariqueños con cierta esperanza un resurgimiento de la antigua importancia de San Marcos de Arica.

Así Arica se va transformando poco a poco en lugar de reclutamiento y campo de preparación de tropas realistas y plaza de acumulación de pertrechos que envía el Virrey Abascal para la reconquista de la Capitanía General de Chile y el control definitivo de la Presidencia de Charcas.  

 

 



[1]La cabecera del Partido de Arica era la ciudad de Tacna, por lo que en el puerto sólo había  una pequeña guarnición de 120 hombres.

[2] "Trajinero" era el termino con que se refería la población a los dueños de recuas o catervas, fueran de asnos, mulas, caballos  o llamas.

[3] Cuzapa palabra de origen aymará que significaría valle hermoso o valle fértil.

[4] Mulas "pianeras" eran animales de mayor contexturas que sus similares y que se les ponían arneses especiales para transportar carga de volumen y de mayor peso como por ejemplo un piano.

[5] Versos de Pedro Ariel Olea, del "Himno de Arica"

[6] El padre de Calderón de la Barca y Lois era vizcaíno y la madre chilena, fue el primer alcalde de Tacna elegido conforme a la constitución de 1812 de España.