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PRIMERA EDICIÓN

2001

© Hernán Alfredo Lagos Zúñiga, 2001

    Derechos reservados para todos los países.

    Inscripción Nº 119.339, 03/04/2001

    Santiago de Chile

 

Impreso en Chile

Printed in Chile


 

 

 

 



INTRODUCCIÓN

 

Fundación de San Marcos de Arica 

25 de Abril de 1541

 

El engrandecimiento de un pueblo... es el

engrandecimiento de cada uno de sus ciudadanos.

(A San Marcos de Arica)

 

Relatar la historia de Arica es un gran desafío; esto ocurre solamente cuando hay  lugares en el mundo donde la aventura humana marca registros de 12 mil años de cultura o más. Relatar la historia de esta tierra mágica en su primer siglo de vida republicana es  un privilegio.

Arica es riquísima en la existencia del hombre americano; el entorno de su desarrollo es un hábitat constituido por un territorio integrado por tres nichos ecológicos muy característicos, estos son: La costa, con altos acantilados en la parte sur y con  la suave llanura que se extiende desde el Morro al norte y desde la playa hasta los primeros lomajes de los montes de la cordillera de la costa, conformación morfológica que marca el paisaje de la ciudad en su pronunciada bahía que se proyecta hacia el norte. La meseta media o precordillera es el segundo nicho ecológico, este, con extensas pampas desérticas surcadas por profundos y angostos valles transversales, y por último, el tercer nicho ecológico es altiplano cordillerano,  salpicado de altos montes y conos volcánicos que con sus nieves eternas se transformaron en figuras tutelares del país de los Kollas. Esta composición morfológica  de la geografía de esta parte del continente sudamericano ha marcado el que hacer humano de los ariqueños a través del tiempo; moldeando su carácter y su idiosincrasia,  lo que en definitiva da una forma muy particular a su ser, a pesar de las migraciones y conquistas efectuadas por distintos pueblos a lo largo de la historia, siempre está presente el denominador común a la identidad de quienes se asientan en esta tierra, esta peculiaridad no hace más que confirmar esa condición casi imperceptible  de lo difícil que resulta distinguir cual es su realidad,  Arica es  tierra mágica.

De las culturas locales de pescadores y recolectores Arica en su evolución conoció del imperio de Tiahuanaco de gran y larga influencia en toda la zona, representada esta etapa de la evolución ariqueña en las culturas “Cabusa”  y “Las Maitas” de 1.500 y 800 años de antigüedad  respectivamente; existe una gran cantidad de elementos que testimonian el fuerte intercambio que se produce por esa época entre el altiplano y la costa, caracterizado por los fuertes lazos de intercambio económico que rigió este imperio,  sus cerámicas ceremoniales y utilitarias son de variadas formas, no conocidas con anterioridad en la región costera, ejemplo de esto son los  keros, jarras globulares, antro y zoomorfas, todas de excelente textura, con decoración policroma representando la fauna altiplánica como pumas, cóndores, ñandúes, etc., en los tejidos abundan los camisones, fajas, mantas de tejido simples y recamadas con plumas de colores de aves tropicales, confirmando de esta manera el intercambio entre las distintas zonas de influencia del imperio; los taris (pequeños paños policromos), y el característico gorro de lana de alpaca de cuatro puntas que usaban los dignatarios taihuanacotas, también son usados en la zona costera,  trajeron la religión andina que permanecerá hasta la llegada de los españoles; y que mantiene hasta el día de hoy algunas señas en la ritualidad del catolicismo impuesto por los evangelizadores españoles. A la decadencia del milenario imperio de Tiahunaco, los ariqueños desarrollaron una hermosa cultura local, caracterizada por la riqueza de su cerámica y textilería llena de color y  figura, para aportar posteriormente al imperio de los Incas como una de las comarcas del Kollasuyo, así fue encontrada  la tierra del Morro por los hijos del Cid, altiva con la identidad de los pueblos forjados en la adversidad como parte  de una naturaleza árida e inhóspita, pero siempre dispuestos a romper el destino, a los pies del Morro se establece uno de los primeros asentamiento hispanos de lo que prontamente sería el Virreinato del Perú.

Una vez pacificados los naturales, Arica sirve de reposo y remanso a las agotadas mesnada de conquistadores que necesitaban recuperar las energías gastadas en las duras travesías del desierto, además  de servir de buen abrigo y reabastecimiento a las débiles naves que daban apoyo a los que iban a conquistar Chile.

El  avance inexorable de la  Historia  pone  a Arica en su vida colonial como puerto de importancia, viendo transcurrir inmensas riquezas  arrancadas de las entrañas de los Andes hacia la “Madre Patria”, las que fluían por sus caminos y bahía cual devotas romerías de peregrinos, en caravanas interminables, con el fin de satisfacer de tesoros a las siempre insaciables arcas reales españolas, siendo además codicia de piratas y filibusteros provenientes de las otras potencias europeas que de tiempo en tiempo ponían a prueba el valor y la lealtad de los ariqueños,  Arica así ve que sólo se quedaba con el orgullo de su título de “Ciudad de San Marcos de Arica la Muy Ilustre y Real”, y la devoción y fe de sus hijos que se expresaba en su iglesia Basílica (Templo atribuido a la donación del portugués Baltazar Farfallares) la que resiste los embates de la naturaleza y del pasar del tiempo hasta rendirse definitivamente en el gran sismo de 1868.

Los relatos que encontrará el lector comprenden el periodo de 1810 a 1879, son simplemente eso, relatos, que no pretenden ser una obra de erudición, sino una forma de expresar lo que como una obsesión se fue coleccionando en la memoria cada vez que se presentaba  la palabra Arica, en algún manuscrito, en algún documento oficial, en un trabajo de algún investigador, en el relato  de alguna tradición familiar, en la leyenda o en la tradición de algún poblado, en la lectura de obras de los grandes historiadores, en definitiva en cualquier información donde apareciese relacionada Arica con los acontecimientos históricos; esto derivó en el naciendo de muchas notas, escritos  y apuntes, que la más de las veces fueron anotados en precarios papeles que se disponía al momento de tener a la vista el dato encontrado o al escuchar el interesante relato, este afán hecho sólo con el simple anhelo que el conocimiento adquirido no cayese en el olvido, resultó que con el tiempo fueran quedando guardados en un anaquel,  hasta que un día decidí darles un cierto orden,  con el fin que se transformasen en una continuidad coherente los acontecimientos así consignados, transformándolos al final en el  relatado que el lector conocerá.

Quien se interese  por la lectura de lo aquí narrado, se encontrara con una historia que a lo mejor tiene muchos yerros, pero justamente el tomar la decisión de escribir y compartir lo que fui descubriendo tiene por objeto que se rectifique lo errado, se perfeccione lo cierto, se enriquezca  con lo omitido y  estoy cierto que con eso estaremos reconstruyendo una parte de la historia de Arica que en mucho ha sido distorsionada o se ha pretendido borrar de la memoria colectiva, ya fuese por razones políticas de los apasionados acontecimientos de la guerra de la independencia o los de las anarquías que se hicieron casi perenne en la de vida republicana del Perú y de Bolivia, como también las razones de los nacionalismos exacerbados del siglo XIX, todo esto fue factor determinante en el ocultamiento de información objetiva sobre el acontecer histórico de Arica en el siglo XIX, el nacionalismo fue un factor que no estuvo exento también durante el siglo XX y que dificultó bastante la investigación. El lector podrá juzgar con su propio criterio esta afirmación, la información tan dispersa, la distorsión de antecedentes, el ocultamiento o destrucción documental sobre este periodo de la historia de Arica no hacen más que ratificar lo dicho anteriormente.

El periodo de tiempo en la historia de Arica elegido para el relato histórico que se presenta se inicia al momento de una transformación radical en la vida  la  ciudad puerto, esta marcado nítidamente en el comienzo de los quince años de dolor, esfuerzos, heroísmo y leyenda que significaron la lucha por la independencia de estas tierras americanas de  España;  y que permitieron el paso del estado colonial a la vida republicana; terminando este relato al inicio de los acontecimientos  de un acto que vistió de  honor, de patriotismo y gloria a sus protagonistas, miembros de dos naciones hermanas enfrentadas en un conflicto bélico, nos referimos a la Guerra del Pacífico, por eso es de justicia señalar que aquel momento en la historia será marcado por siempre en la historia de Arica, así lo deja estampado don Pedro Ariel Olea en los versos del Himno de Arica que dice:

 

Es tu lema la Paz

y es tu grito Libertad,

tierra señalada de inmortalidad.

 

Es tu Morro Imponente

besado por el mar

símbolo de gloria, patria y lealtad.

 

En nuestro corazón

hay un himno vibrante para ti.

Clamor de multitud

juramento de fe en el porvenir.

Tu noble pabellón

con las glorias de Junio se cubrió.

 

¡Arica! ¡Siempre Arica!

¡Siempre Arica, hasta morir!

 

Considerando los sucesos de Junio de 1880 como  el fulgor que da paso al nacimiento de San Marcos de Arica como  tierra chilena.