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Capitulo III

Arica puerto de abastos

 

·         Arica en el fin de la dominación española en Chile

 

 

 

Cansado el Virrey Abascal pidió que se le relevase, haciendo entrega del gobierno el 7 de julio de 1816, el 13 de noviembre del mismo año partió a España, en donde al llegar fue promovido  a la clase de Capitán General y nombrado consejero de guerra, en cuyo puesto falleció en Madrid el 31 de julio de 1821  a los 78 años de edad, fue reemplazado en el Virreinato por el general Joaquín de la Pezuela y Sánchez, en esta época Fernando VII restablece con todo su furor el absolutismo.  

Joaquín de la Pezuela Y Sánchez

El fracaso del movimiento del Cuzco y el revés de la incursión argentina al Alto Perú con la derrota de José Rondeau en Sipe Sipe, alejó por un tiempo las actividades emancipadoras americanas de la parte sur del Virreinato, en general con los fracasos revolucionarios de 1814-1815, Iberoamérica por esa época sólo   mantienen el control separatista en el triángulo de Asunción, Montevideo, Buenos Aires.

Arica se transforma en un punto importante para los preparativos militares del Virreinato del Perú con el fin de mantener el control sobre los dominios españoles en América sustentando la autoridad real y el orden anterior a la constitución española de 1812. El Rey nombra para relevar a Pezuela en  el mando de los ejércitos del Alto Perú, al general  José de la Serna, quien  arriba desde España al Puerto de San Marcos de Arica,  el 7 de septiembre de 1816  abordo  de la fragata “Venganza”, venía acompañado de unos 1000 hombres entre jefes, oficiales y tropas; todos veteranos de la guerra de la independencia de la península librada contra los franceses, con alegría los ariqueños reciben los tropas realistas confiados que se restablecería la añorada paz colonial, el trajín de las tropas traía algún alivio económico a los empobrecidos habitantes de  la ciudad del Morro. El general La Serna venía envestido de la aureola de un gran jefe por los galardones ganado en las batallas por la independencia de su patria, los recién llegados mostraban gran arrogancia y displicencia con respecto a sus pares que habían servido  por algunos años consecutivos en el Perú, considerándolos inferiores en su valer militar a pesar de ostentar los mismos grados militares, despreciaban cualquier otro modo de hacer la guerra que no fuese el empleado con gran éxito en la Madre Patria, apenas pisó tierra dispuso las medidas para fortificar y mejorar las defensas de la plaza de Arica, habilitó en mejor forma los cuarteles militares, dispuso el uso de los conventos de San Francisco y de la Merced como cuarteles, a pesar del disgustos manifestado por  los religiosos,  aun siendo estos en  mayoría proclives al partido del Rey, habilitó una guarnición en la Isla del Alacrán que en ese momento sólo tenía ruinas de la antigua cárcel de reclusión de los rebeldes de la época de Tupac Amaru y  las que se habían habilitado en precarias condiciones para los prisioneros de las últimas sublevaciones.

El Arrogante general comienza a tener sus primeros tropiezos cuando sus tropas europeas no inmunes a las enfermedades tropicales comienzan a sufrir las terribles tercianas que lo obligan rápidamente a trasladarse desde el puerto a Tacna en busca de condiciones de mejor salubridad, hizo  guarnición preparatoria en esa ciudad para organizar la instalación y operaciones  militares en el Alto Perú, deja sólo una guarnición de 300 hombres en Arica en su mayoría  oriundos de la  zona. La Serna llega reformando todo sistema establecido, actitud  que provoca el molestar inclusive al virrey De la Pezuela, la extrema arrogancia del recién llegado se reflejaba incluso en la exagerada ostentación que hacia de sus conocimientos tácticos y estratégicos en la correspondencia que ambos mantenían; pero por la inaplicabilidad de la técnica  militar que quería utilizar en esta parte del globo con condiciones topográficas, climáticas y de distancias tan diferentes a las de la península ibérica significo que pronto quedarían en ridículo; en carta dirigida al Virrey desde Arica el 12 de Septiembre le dice formalmente que  se proponía tomar  Buenos Aires en el mes de Mayo del año siguiente, añadiendo con algún dejo de disculpa ante un posible fracaso; si alguna dificultad topografía ó política, no lo impide”, Pezuela contesto "...no olvide excelentísimo general que la distancia del puerto de San Marcos de Arica a Potosí es de ciento veinte millas; de allí a Chuquisaca es de cincuenta millas más, de Potosí a Jujuy, por el camino directo para Buenos Aires, la distancia es de cuatrocientas y siete millas y de allí por un camino carretero hasta la ciudad de Buenos Aires es de mil doscientas millas más, desde el Puerto de Arica hasta la ciudad de  Cotagaita hay unas  ciento noventa y dos millas, esta rica provincia minera esta mas al sur de Potosí y de allí a Jujuy a doscientas cincuenta y cinco millas más,  debe recordarse que todos los caminos desde la costa del mar hasta Jujuy son de herradura sólo transitado por mulas; cada uno  permite ser bueno desde la costa hasta Potosí y a los demás valles de los Andes, como lo son  desde Jujuy en la base oriental desta cordillera hasta Buenos Aires..."; La Serna sólo penetra hasta Salta, retrocediendo después hasta Jujuy para luego acantonarse en Potosí no logrando ocupar más terreno que lo logrado por Pezuela, sólo un puñado de gaucho había conseguido detener al arrogante general.

En 1817 es nombrado jefe militar de Arica José Ramón Rodil y Galloso, Joven  y exitoso militar que a la fecha contaba con 28 años, el coronel Rodil había llegado al Perú con el regimiento “Del Infante don Carlos”, el 5 de Abril de 1817, estas tropas venían  en el convoy  de diez buques que habían salido de Cádiz encabezados por la fragata “Esmeralda”, llegaron justo un año antes de la memorable batalla de Maipú en la que este jefe fue uno de sus protagonistas, el comando de Rodil era dependiente del general Baldomero Espartero quien había sido nombrado jefe militar del la Intendencia de Arequipa, Espartero de retorno a España después de Ayacucho, llegó a ser Presidente del Ministerio de Regencia de Isabel II de España,  el coronel Rodil llegó ha ser presidente del Consejo de Ministros en el periodo de regencia de Espartero. En Chile Rodil participo en las batallas de Talca, Cancha Rayada y Maipú, este jefe realista mantuvo el sitio del Callao en  1825-1826,  firmo la capitulación el 22 de enero de 1926, Bolívar otorga la amnistía absoluta para los rendidos en reconocimiento a su tenacidad y bravura, vale señalar que sólo salvaron 400 de los 2.800 hombres que defendían la fortaleza al iniciarse el sitio a la plaza fuerte del Callao casi un año antes. Con honores salieron los vencidos encabezados por el comandante José Ramón Rodil y Gallosos, este vestía su ajado uniforme de parada  al igual que sus hombres, cuando enfrentan la salida le rinden  honores tropas patriotas, lo que había sido dispuestos por el libertador Bolívar, Rodil se embarca en la fragata “Briton” para España. Ya de vuelta en su patria fue objeto de grandes honores, llego a ser Virrey de Navarra y Marqués de Rodil, falleció el año 1853.

A la llegada a América  Rodil es encomendado para la formación del regimiento “Arequipa”, constituyendo guarnición en Arica, para estos fines se destina la Isla del Alacrán aprovechando las mejoras ordenadas meses antes por La Serna, un cuartel en la pampa del Astillero, uno en las cercanías del rancherío del Chinchorro, y nuevamente se hace uso para estos fines de los conventos, el regimiento de infantería se forma con 1000 plazas incluidos jefes y oficiales, este regimiento fue instruido por personal veterano de la guerra contra Francia los que habían llegado junto  con Rodil, el contingente del “Arequipa” es formado con reclutas de todos los partidos de la Intendencia, así aparecen en sus nominas reclutas del cercado de Arequipa, Paucarpata, Sabandía, Characato, Moquegua, Locumba, Putre,  Tacna, Tarata, Codpa, Belén,  Humagata, Livircar, Pica, Camiña, Tarapacá, etc. , formó un escuadrón de caballería de “Dragones”, los caballares  son traídos principalmente desde Arequipa, Locumba y Camarones, los afanes militares en Arica no sólo se limitaron a la formación de nuevos cuerpos de ejército sino que también fue un punto de relevancia en la actividad marítima de guerra.

En Chile de 1817 se trabaja afanosamente por afianzar el triunfo de Chacabuco y terminar de expulsar a los españoles del territorio nacional, el coronel José Ordoñez jefe militar español se atrinchera en Talcahuano, los realistas se preparan para hacerse fuerte en el sur con el fin  de repetir la experiencia de 1814, el  virrey De la Pezuela tarde se da cuenta del significado del error cometido al descuidar militarmente el reino de Chile, no habiéndole dado la importancia estratégica que realmente tenía para la seguridad del Virreinato y que la perdida definitiva se esta posesión  podría significar la perdida definitiva del Perú y en consecuencia de la presencia colonial de España en América, así  los expresa claramente en carta emitida al ministro de la guerra  con fecha 19 de septiembre de 1817 la que se transcribe en parte: “...Y así es que desde que Chile cayó en manos de los rebeldes, la población gime por la carestía del pan; la clase feliz y trabajadora no tiene con que alumbrarse en sus labores; los productos se consumen inútilmente en la mantención de sus esclavos, y tienen estancadas en sus bodegas las producciones de sus fincas; el Real Haber ha experimentado un déficit que ha conducido sus facultades al último abatimiento, y al fin todas las clases claman porque se les restituya aquel país donde satisfacían todas sus necesidades y ejercitaban respectivamente sus especulaciones. Dejando a los insurgentes de Buenos Aires en pacifica  posesión de Chile, es muy fácil a su genio activo y emprendedor con los auxilios que sordamente le prodigaban los extranjeros, como lo han hecho hasta aquí, y con lo que  reciban de su capital, arreglar una expedición e invadir con ella en ocho días de navegación las indefensas fronteras de Arica a Mollendo; y propagando la infidelidad en los dispuestos ánimos de la mayor parte de los habitantes, conmover las provincias del Bajo Perú, con lo que obligarían a retroceder a nuestro ejército y por consiguiente facilitaría al que ellos tienen en Salta, Jujuy e el Tucumán, a que adelanten y se apoderen de Potosí, Charcas y Cochabamba, poniendo en el más crítico estado de perderse América”.

El Virrey Pezuela dispone de refuerzos para los de Chile con la formación una expedición encabezada por su yerno  Mariano de Osorio, estas fuerzas se dispusieron para apoyar a Ordoñez que se encontraba en esos momentos en Concepción.

El gobierno de O’Higgins  junto con la formación del Ejército Nacional en 1817 hace los esfuerzos para la formación de la Escuadra Nacional, para ello dispone una serie de medidas, siendo una de ellas el disponer  la compra de buques de guerra a Estados Unidos de América y a Gran Bretaña, otra acción emprendida con el fin de formar una armada fue la de armar barcos mercantes, y por último entre otras medidas menores para lograr el dominio del mar por la naciente República esta la resolución adoptada de otorgar patentes de corso con el fin de hostilizar al comercio español y los abastecimientos de pertrechos militares que se enviaban a las tropas realistas que estaban concentradas principalmente por esas fechas  en Lima y Callao, en el sur del Bajo Perú y en  el sur del Alto Perú las que estaban destinadas a prevenir  un temido  ataque de tropas argentinas por ese frente tal como había ocurrido desde 1811 a 1815.

En Valparaíso el primero que acoge el llamado del gobierno para formar corso es William MacKay, un ex oficial de un buque ballenero escocés que se ve motivado por su espíritu de aventura y la posibilidad de hacer fortuna, el audaz escocés arma el primer buque corsario con patente de Chile cuyo otorgamiento lleva la firma de don  José Ignacio Zenteno, la nao corsaria equipada por el escocés era un lanchón que tripulo con 25 hombres, los que eran de nacionalidad inglesa, estadounidenses y chilenos, la nave es bautizada con el nombre de “Fortuna”.

Con la ilusión de realizar grandes hazañas, y acumular fortuna los primeros corsos de Chile  los lleva a zarpar de Valparaíso rumbo al norte el 11 de noviembre de 1817, la navegación es lenta pero segura son impulsados por las corrientes y el buen viento sur de la época del año que es muy característico de esta parte del Pacifico sur oriental, MacKay procura  esquivar otras naves evitando de esta manera la posibilidad que su presencia fuese anunciada en los puertos del Virreinato. El 22 de noviembre recala la “Fortuna” cerca de la caleta  “Chacacota”[1] a unas 7 millas náuticas de la bahía de  Arica, en este lugar capturan  a un pescador indígena ariqueño, de quien obtienen información que en la rada del puerto ariqueño se encontraba fondeada la fragata española “ Minerva”, se informan además que estaba sin mayor protección, sólo contaban con la artillería de la propia nave y  la de los fuertes de la costa los que tenían un bajo alcance. El capitán William Mackay concibe un plan para la captura de la nave de guerra española basado principalmente en el factor sorpresa que era la gran ventaja que en la acción tendrían los corsarios.

La fragata “Minerva” era una nave de 1.400 toneladas, armada con 42 cañones de 12”, 24” y cuatro cañones de 32”, la fragata estaba en el fondeadero de la bahía  a barlovento, como se acostumbraba  conforme a las condiciones marítimas  de la bahía  de esta manera  se le daba un buen abrigo a las naves ante las corrientes; para las autoridades militares de Arica era impensable un ataque  o asalto de buques enemigos provenientes de Chile, conocida en ese momento o se creía conocer  la precariedad de fuerza naval chilena o su nulo valor bélico, informe que llegaban  por la red de informantes que había establecido el capitán realista José Rueda, ex jefe del servicio secreto de Osorio durante la reconquista de Chile. Considerando estas informaciones la guarnición de Arica tenía una vigilancia más bien relajada, por lo que en consecuencia el capitán de la fragata “Minerva” sólo había dispuesto  la guardia mínima abordo, como se decían en jerga marinera sólo  había quedado una guardia de “Wachimanes”[2], es decir con el mínimo  de tripulantes que permitía las ordenanzas, de este modo se autorizaba al resto de la tripulación  permanecer en  tierra. El día 23 de noviembre a la 02:00 Hrs. de la madrugada se da la orden de zarpar desde el refugio en que se encontraba la “Fortuna”, esta parte sigilosamente en pos de su presa, los corsarios chilenos se amparan en la oscuridad  y solamente los acompañan  las estrellas que dan  de vez en cuando espontáneos reflejo en la calma mar lo que daban la impresión que fuesen fugases diamantes que se escapan del fondo de los tesoros de Poseidón, al borde del continente se divisa una franja blanquecina como velo de novia, que marca los peligroso roquerios que eternamente son bañados por las azules y limpias aguas de “Mamacocha”[3], que permiten el crecimiento de "huiros", "cochayuyos"  y una riquísima fauna marina de borde; el único ruido que se escuchaba es el golpetear de lengüetas de  agua en el casco de la nave, las que lo acariciaban como manos generosas, como demostrando que sabían que en su lucha ayudaban a la libertad de América, el rítmico golpetear era interrumpido escasamente por el graznar de alguna gaviota extraviada en la oscuridad de la noche, en el silencio más absoluto posible se introducen a sotavento en la bahía  por el noreste de la Isla del Alacrán o de Guano, tomando por referencia la silueta de la torre de la “Matriz” – esta referencia era utilizada por todos los buques para hechar ancla en el fondeadero de la bahía – la que se destacaba en la oscuridad de la noche por su altura y aguzada figura  que daba la impresión de una inmensa garza indicando al cielo con su pico en medio de la silueta rectangulares y bajas de los otros edificios de la ciudad, además se lograba distinguir en el lado sur la enorme sombra del Morro, mancha negra que asemejaba un inmenso y dormilón guardián, los marinos ingleses de la “Fortuna” conocían  bien las maniobras necesarias para hacer el desembarque en botes en el varadero por lo que se les destina  como guías  de los dos esquife de abordaje, los que son tripulados por 10 hombres cada uno, se había dejado una guardia de 5 tripulante a bordo de la nave corsaria para cubrir la retirada en caso de fracaso de la operación, dos fanales  de popa de la “Minerva” marcan el destino  de la tripulación del  lanchón crecido  al rango de buque corsario, los audaces marinos encabezados  por William MacKay abordan la fragata, los marinos asaltantes  de nacionalidad chilena son la vanguardia del abordaje ellos tenían la misión de contestar las voces de alarma y alerta de ese día, los de a bordo de la fragata española usaban por santo y seña “San Clemente” /respuesta/ “con mi espada nos proteja”.

Los corsarios chilenos iban bien armados con pistolas y cuchillos corvos, inician el abordaje subiendo por los calabrotes de fondeo  introduciéndose  al interior de la nave por el escobén, esta maniobra es realizada por cuatro marineros, uno de ellos era un conocido lanchero de Valparaíso, conocido como el “Tiuque Arenas” hombre fornido de baja estatura, de carácter cazurro y pendenciero, la misión de estos era anular la vigilancia de proa y bajar los brandales de estribor y de babor desde el castillo de proa para que pudiesen subir el resto de los asaltantes, la maniobra  se cumplió con pleno éxito costándoles la vida a tres tripulantes de la “Minerva” que fueron  pasados  por arma blanca ante la necesidad de silenciarlos para que no diesen la alarma, por otro lado contusiones de diferentes grados recibieron los asaltantes, pero ninguna llego a dejarlos fuera de combate;  la sorpresa fue la gran aliada de los chilenos, de este modo  en una rápida acción  todos los asaltantes estuvieron a bordo controlando con rapidez a la marinería que se vio arrollada por el empuje y osadía de los corsarios, “varios marineros españoles, poseídos de pánico, se arrojaron al mar, otros caen muertos y los restantes son tomados prisioneros, encerrados en las bodegas de la misma fragata...”.

La alarma  en la guarnición de costa se dio cuando comenzaban a clarear los cerros del interior del partido de Arica, con el alba se mostraban hermosos tonos azules con trazos de “choque[4]” que escapaban del astro rey el que comenzaba a despertar en un nuevo día, engalanando las nubes matinales que al disiparse parecían acariciar las siluetas suaves de las cumbres precordilleranas que se ven desde la costa. La demora en el aviso se debió a que los sobrevivientes solamente pudieron llegar a la costa a nado, muy extenuados, tomado conocimiento de los hechos el gobernador militar de Arica José Ramón Rodil, manda algunos botes con gente bien armada para que a sangre y fuego fuera recuperada la cautiva fragata, los captores por su parte se defienden con toda decisión usando las armas y cañones recién obtenidos, ocasionando  fuertes bajas a los asaltantes haciéndoles desistir de su intento de recaptura,  las baterías de costa  hicieron un esfuerzo inútil, se vieron limitados los esfuerzos  por la necesidad de no dañar la nave y por el escaso alcance que las baterías tenían, tan pronto la luz del día se hizo total el capitán MacKay pone rumbo al norte favorecido por la brisa sur de la madrugada que habitualmente sopla desde el valle al mar tomando dirección favorable en la bahía para impulsar las naves al norte. La fragata recién capturada es seguida a poca distancia por la “Fortuna” que presenta un menor andar lo que la transforma en un peligroso lastre, en consecuencia es abandonada a la cuadra del Morro de Sama donde las fuertes corrientes la hacen estrellarse en los arrecifes de esa parte de la costa peruana, MacKay y su tripulación se alejan ufanos y seguros en su nuevo barco, en el transcurso de los días siguientes  varios marinos de la antigua tripulación de la “Minerva” se pasan al bando de los corsarios, la fragata prosigue rumbo al norte en busca de una nueva presa a la altura de Pisco el 5 de diciembre capturan al bergantín “Santa María de Jesús”, por los marinos chilenos que tripulaban esta nave se enteran que en el puerto del Callao  se había quedado alistándose la escuadra que preparaba Pezuela para salir en diciembre con el objeto de restablecer el dominio del España sobre el Reino de Chile, la expedición había sido confiada al Brigadier  Mariano de Osorio el triunfador de Rancagua, el bergantín “Santa María de Jesús” Había salido dos días antes desde el Callao, MacKay, desistió del proyecto de continuar al norte, dando la vuelta a Valparaíso con las presas que había hecho.

Como consecuencia de los acontecimientos de Arica y los ocurridos en la  parte central sur de Chile, el Virrey Pezuela modifico los planes que había concebido, no espera la llegada del segundo batallón del regimiento Burgos y el segundo escuadrón de lanceros del Rey que venían  desde España  vía Panamá, los planes del mando realista eran intentar un desembarco por Valparaíso los que forzosamente se ven desestimado ante las dificultades logísticas y de desplazamientos que tendrían en su camino hacia Santiago, lo que hacia muy vulnerable a las fuerzas invasora exponiéndolas a un fracaso seguro en su intento de asalto a la capital del reino, definitivamente por los movimientos realizado por O’Higgins y San Martín se decidió el refuerzo de las tropas de Talcahuano con el objeto de emprender desde ahí las acciones hacia el norte, aprovechando la riquezas en pertrecho que brindaba el valle central.

La expedición de Osorio sale del Callao el 9 de diciembre de 1817 en nueve buques mercantes, convoyados por la fragata “Esmeralda” este convoy hace su entrada a la bahía de Arica el 14 de ese mes,  reagrupándose las naves más lentas: se incorporan a la expedición las tropas acantonadas en el puerto en cabezadas por el coronel Rodil, el 17  de diciembre  continúan la navegación rumbo al sur incorporados ya los regimientos “Arequipa” y el escuadrón de “Dragones”, los primeros buques llegan a Talcahuano el 04 de enero de 1818, arribando el último buque de la flota el 11 de ese mes.

De los hombres que integraron el regimiento  “Arequipa” y que participaron  en las campañas de Chile en las batallas de Talca, Cancha  Rayada y en la batalla de Maipú el 5 de abril de 1818, se sabe que 300 soldados de esta unidad dejaron sus huesos en el campo de Maipú, tras la derrota de las fuerzas realistas,  en la trascendental batalla Rodil se retira en orden  hacia el sur con unos 700 hombres, pero la deserción  fue cada vez mayor llegando a cruzar el Maule  sólo unos 200 soldados para concluir en su retirada con no más de un centenar, las escasas fuerzas realista que logran reagruparse en el sureño puerto reembarcan el 8 de septiembre para el Callao dando por finalizado los esfuerzos bélicos  de la expedición Osorio.

De los 1.300 reclutas que habían partido con orgullo y gallardía luciendo sus uniformes que les distinguían como soldados del Rey  en los regimientos “Arequipa” y “Dragones”  y que eran hijos de los distintos  pagos de la Intendencia de Arequipa, entre los que se contaban  también los del Partido de Arica, no se tienen noticias ciertas si alguno de ellos logró volver a su tierra natal o si alguno de ellos integraron  con posterioridad las filas del ejército “Libertador del Perú” comandado por San Martín.




[1]Chacacota” podría traducirse al español como lugar de desembarque, Chaca puede ser: puente, paso, vado, Cota significa lago, los naturales llamaron así a estos lugares  de embarcaderos, de ahí la corrupción de esta palabra en “Chacota” que en algunas referencias coloniales le dan a la “Lisera” o a la caleta de la “Capilla” llamada así por las instalaciones militares que existieron en el lugar que más parecía una capilla que un fuerte.

[2] “Wachiman” palabra derivada de la corrupción de la palabra inglesa  “washman”, así se le denominaba en las costas chielno-peruanas a los limpiadores de cubierta, era el empleo de mayor desagrado de la marinería por considerarlo degradante.

[3] “Mamacocha” es el nombre que le daban los naturales al océano Pacífico, significa laguna madre.

[4] “Choque” palabra aymará que significa  oro