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Capitulo VI

Juramento de la Independencia y la vista del “Libertador

·         Comienzos de la República

                                                                              

 

Los acontecimientos de octubre de 1823 fueron los últimos hechos bélicos de importancia que conoció Arica de la guerra de la Independencia, su paso de la administración virreinal a la administración republicana se produciría por extinción natural después de Ayacucho en los primeros meses de 1825, así habían pasado 15 años de guerra civil que dejarían una huella imborrable en la sociedad ariqueña y que marcaría un cambio hasta lo mas profundo de su estructura humana durante el siglo XIX.

El 9 de diciembre de 1824 se produce la memorable victoria de las fuerzas libertadoras sobre los realistas en los campos de Ayacucho, victoria que sello definitivamente el tutelaje  hispano sobre las colonias de la América del sur después de 300 años dominación, con la capitulación del virrey La Serna se desatan una serie de eventos que comienzan a estructurar la vida republicana en el antiguo Virreinato del Perú y por ende en la Intendencia de Arequipa incluido el Partido de Arica que jurisdiccionalmente la integraba.

Las máximas autoridades coloniales  de la Intendencia arequipeña al momento de la victoria de Ayacucho eran en lo militar y en lo civil el Brigadier Bautista de Lavalle y Sagasti y en lo religioso era el obispo Monseñor José Sebastián de Goyeneche y Barreda, de las autoridades ariqueñas  de ese momento sólo hemos podido pesquisar a quien aparece como párroco de San Marcos el padre José Vélez de Guevara cura diocesano, no hay mención si este sacerdote además cumplía funciones de vicario, con respecto a autoridades civiles y militares no hemos tenido oportunidad de establecerlas con certeza como asimismo no nos ha sido posible establecer con algún grado de seguridad las personas que eran miembros del ayuntamiento de Arica, sin embargo se han encontrado antecedentes de cómo se vivieron los acontecimientos de esos días, los que deben haber sido muy dramáticos para la población ariqueña reconocida como muy realista.

En los primeros días de enero de 1825 llega a la ciudad de Arica importante correspondencia oficial desde la capital del Departamento, la que es leída en solemne cabildo a los habitantes del pueblo, una de estas notas era firmada por  el Mariscal don Pío Tristán Moscoso quien había sido nombrado "Virrey del Perú" por la Audiencia de Cuzco, la que había desconocido la Capitulación de Ayacucho, el Mariscal Tristán Moscoso había asumido en tal condición jurando el  24 de diciembre de 1824,  pensaban los Cuzqueños encabezados por el flamante virrey organizar un núcleo de lucha en conjunto con el general español  Antonio Pedro Olañeta[1] que también desconocía la Capitulación firmada por el Virrey La Serna, sin embargo prontamente dándose cuenta de su real situación  el Mariscal Tristán Moscoso  renuncia no llegando a ser confirmado en su cargo por el Rey,  en consecuencia dirige una proclama  a los peruanos la que se  difundiría en todos los lugares de la naciente república, y esta rezaba así:

 

"Peruanos, la batalla del 9 del corriente, en Quina, de que os hable el 22, fue  contraria a las armas del Rey. Ayer se recibió la Capitulación celebrada, a consecuencia de este suceso, y hoy se publica para su cumplimiento. El nuevo Sistema de Gobierno, en que vais a entrar, reclama el ejercicio de las virtudes que forman su base y os hará felices. Yo espero que la República del Perú será administrada por ellas, mediante la observancia de las leyes civiles y militares que el Congreso haya sancionado. Hasta la publicación de éstas por el señor comisario, que se espera, deben seguir las actuales con sumisión a las autoridades constituidas. Os recomiendo, pues, la unión, la sumisión, la subordinación y la probidad en nuestras acciones”.

Arequipa, diciembre de 1824

 

 

 

Junto a la nota anterior llega la dirigida por el Mariscal Antonio José de Sucre a la municipalidad de Arequipa la que rezaba así:

 

 

 


Campo de la Victoria en Ayacucho, el día memorable 9 de diciembre de 1824.

 

Cuartel general de Huamanga, a 12 de diciembre de 1824.

 

A la I. Municipalidad de Arequipa:

 

Tengo la satisfacción de felicitar al Departamento de Arequipa, por medio de V.S.M.Y. y de anunciarles que la República del Perú ha completado su Libertad y su Independencia, en la batalla de Ayacucho. Todo el Ejército Español, todo territorio que poseían sus armas, todas sus guarniciones, sus plazas, sus parques,  sus almacenes militares y en fin, todo cuanto la fuerza y la usurpación había hecho mantener en sus manos, esclavizando esta República, están ya en poder de los Libertadores, con 15 Generales españoles, que eran los hábiles agentes de la opresión de este país. El Ejército Libertador saluda al pueblo de Arequipa y le ofrece sus trofeos y triunfos, como la garantía de la paz del Perú. Yo tengo la honra de presentar a V.S.M.Y. los sentimientos de mi consideración con que soy V.S. muy obediente.

 

 

Atento servidor.

 

 

                                                           Antonio José de Sucre

 

 

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Antonio José de Sucre  

 

Entre tanto sólo el 12 de enero de 1825 asume la nueva autoridad republicana designada por el Libertador Simón Bolívar para el Departamento de Arequipa en la que estaba contenida la ahora Provincia de Arica, esta designación recayó en general argentino Francisco de Paula Otero[2], llega con el cargo de Prefecto y de Comandante General de Armas.

El Prefecto Otero Goycochea por medio de un bando fechado el 1º de febrero de 1825 dispuso se jurase la Independencia del Perú el día 7 de ese mes en la capital del Departamento es decir en la ciudad de Arequipa,  y  el día 13 en las provincias; como la cabecera de la provincia de Arica era Tacna la jura de la Independencia se llevo a cabo en esa ciudad en la fecha señalada en el bando, en el puerto de San Marcos de Arica se realizó la ceremonia de juramento el día 14 de febrero, el ceremonial se efectuó en la casa del Ayuntamiento ubicada a un costado de la plaza; las autoridades locales concurren a jurar ante el delegado del Prefecto Otero Goycochea, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, cumplieron con el rito, el Obispo Goyeneche nombro comisionados especiales para que ante ellos jurasen  los párrocos y demás eclesiásticos de la jurisdicción de la vicaría de Arica. El juramento versaba como sigue:

 

"Juro por Dios, que reconozco la Independencia de la República del Perú, en que esta comprendido el Departamento de Arequipa y sus Provincias de Camaná, Condesuyo, Colláguas, Moquegua, Arica y Tarapacá; que la defenderé constantemente del Gobierno español y de toda dominación extranjera, haciendo, para ello, uso de los bienes de naturaleza y fortuna que Dios me ha dado y cumpliendo exactamente en mi estado con las leyes sancionadas y mandadas por el Poder Soberano. Si así lo hiciere, Dios me ayude y si no, me lo demande, que mi nombre, sea borrado de la lista cívica del Perú e infamado para siempre, y para su constancia lo firmo.....".

 

 

El  juramento según lo indicaba el bando era totalmente voluntario y se mantuvo en la sala del ayuntamiento por espacio de una semana para que fuese suscrito por los vecinos, quienes no se excluyeron del compromiso cívico con la nueva República[3], la jura de la Independencia del Perú en Arica se llevo a cabo después de 3 años y siete meses de efectuada en Lima por orden del general José de San Martín.

Otro acto organizado por el Prefecto Otero Goycochea con el objetivo de reforzar los sentimientos en los habitantes del Departamento bajo su mando por el triunfo de la Independencia del Perú, fue la realización de solemnes exequias en honor a todos los caídos en la memorable batalla de Ayacucho, el bando  expedido por el  Prefecto señalaba como fecha para la realización de estos oficios religiosos el día 25 de febrero de 1825 en todo el Departamento de Arequipa "para rogar por todos nuestros hermanos que perecieron en Ayacucho" así señalaba el mandato.

Recibida la noticia de la muerte del general español Antonio Pedro Olañeta en el Alto Perú se tomo la decisión de efectuar el juramento a la Constitución de la República del Perú de 1823, con el fin de ir afianzando la institucionalidad republicana. En Arica,  se llevó a cabo el solemne acontecimiento  el día de las fiestas patronales de San Marcos, el 25 de abril, conforme al bando expedido en Arequipa el día 11 de abril de  1825 bajo la firma del Prefecto Francisco de Paula Otero y del Secretario José María Corbacho.

Poco antes de la media tarde del 24 abril en la jurisdicción Vicaria de Arica se daba cumplimiento del procedimiento establecido para el juramento de la Constitución peruana de 1823, esto  conforme a lo que se había señalado en el Decreto Soberano del 11 de noviembre de 1823  expedido en Lima.

Para recepcionar la Carta Fundamental de la nueva República se constituye un comité integrado por regidores, alcalde, Cabildo Eclesiástico, cofradías religiosas y un grupo de las familias de las más notables  de Arica, concurren al camino real, ubicándose en un lugar cercano a la ranchería del Chinchorro; con la solemnidad del caso según indicaban los documentos oficiales que normaban las ceremonias de juramento de la Constitución.

La Carta Fundamental era transportada por un oficial militar que la traía bajo su custodia desde la vecina Tacna, este era acompañado por un piquete de caballería, el oficial vestido con su uniforme de parada hace entrega del importante documento al presidente de la Municipalidad de Arica, continuando toda la comitiva en cortejo hasta la Casa Consistorial, donde fue depositada en el salón principal poniéndosele una guardia de honor para su custodia hasta el día siguiente cuando se efectuase el juramento.

Los vecinos adornaron los frontispicios de sus casas de la mejor forma que pudieron, enarbolaron en ellas el pendón de la República además de iluminar por cuatro noches sus casas, contando desde el día 23 de ese mes.

Como estaba acordado la Gran Carta se leería a media mañana del 25 de abril (día de San Marcos), la lectura la efectúo el Secretario de la Gobernación de la Provincia quien había viajado desde Tacna a Arica junto con el Gobernador (ex Partido de Arica), con el fin de tomar el juramento a sus subalternos, la lectura se llevó a efecto en la plaza Mayor enfrente de la Basílica de San Marcos y del edificio de la Municipalidad (ex -Ayuntamiento), al solemne acto concurrieron todas las autoridades de la ciudad civiles eclesiásticas y militares, las cofradías religiosas y las corporaciones de vecinos que existían en el puerto, todos con traje de ceremonia como indicaba el bando respectivo; concluida la lectura de la carta fundamental, en un tablado preparado a un costado de la entrada de la casa de la municipalidad, prestó juramento el Teniente de Gobernador, en acto seguido lo hizo el presidente municipal (Alcalde) y los regidores ante el secretario de la municipalidad, a continuación el juramento le correspondió a los párrocos y curas de la jurisdicción el que lo efectuaron ante el Vicario quien había jurado  días antes en Tacna ante el Notario Mayor, a cada juramento se escuchaban  alegres gritos de ¡Viva la Patria!, ¡Viva los Libertadores!, ¡Viva Bolívar!, ¡Viva Sucre!. A continuación juraron cada una de las corporaciones de la ciudad ante sus respectivos jefes, concluido el juramento la muchedumbre junto a las principales autoridades concurrieron a la misa de Acción de Gracias  con Te  Deum que se había organizado con motivo del magno acontecimiento, concluidas  las ceremonias se confeccionaron  las respectivas actas y certificado  para que fuesen remitidas al la Prefectura de Arequipa y esta los enviase al  Gobierno central de la República.

Para el domingo 1 de mayo se determino que los alcaldes y regidores de la Provincia de Arica se distribuyesen  en las parroquias y viceparroquias con el fin que los vecinos de los poblados de la jurisdicción pudiesen cumplir con el acto de juramento de la Constitución, el ceremonial debería cumplir como mínimo con el requisito de efectuar una misa de Acción de Gracia, efectuar la lectura de la Carta Magna  antes del ofertorio, haciendo el párroco una exhortación al acatamiento de la institucionalidad de la nueva República, concluida la misa se procedió al juramento por parte de los vecinos de los respectivos lugares, concluida las ceremonias se acordó en las respectivas municipalidades la publicación de la Constitución en todas las parroquias y viceparroquias, en las plaza de los pueblos y en las entradas de estos; a cargo de la custodia de esto último quedaban los vecinos que vivían más cercanos a los puntos indicados.

En Arica el 24 de abril hubo una visita general a la cárcel, y se pusieron en libertad todos los presos que no habían  cometido delito de infidencia, sedición u otros que merecían pena corporal, los que estaban por deuda civil fueron excarcelados previa fianza.

Concluidos los actos de jura a la Constitución los secretarios de la municipalidad y de la Gobernación  remitieron las respectivas actas a la Prefectura del Departamento para que este las remitiera al Gobierno de la República, así Arica se incorpora paso a paso a la vida republicana, por ejemplo en los libros parroquiales a mediado de 1825 ya aparecen con el membrete que señala: “Dos reales. Perú Independiente, República Peruana. Sello Tercero para los años...”, en las últimas inscripciones en los libros parroquiales aparece el concepto de “peruanos” a diferencia de las inscripciones anteriores en que aparecían “españoles”, “indios”, ”cholos”, “esclavos”, “originarios”, cabe recordar que la iglesia era la responsable de llevar el registro de nacimientos, matrimonios, y defunciones.

 

 

 

·         Visita de Bolívar a Arica y petición de los Ariqueños

 

Poco a poco en Arica comienzan a regularizarse las actividades que fueron  cotidianas antes de iniciarse la guerra de la Independencia, actividades principalmente portuaria, "trajineras" y agrícolas, las relaciones económicas con las provincias del Alto Perú cada vez se hacen más fuertes, sin embargo  a pesar del aumento y normalización de las actividades en general en la provincia, el elemento hispano de la población ariqueña no retornaría a habitar masivamente el puerto hasta la década del  40 del siglo XIX. La endémica  malaria  que afecta al puerto, las difíciles condiciones para le reconstrucción de la ciudad, el establecimiento en Tacna de las cabeceras de las instituciones públicas  en el ámbito provincial (Prefectura, Aduana, etc.), hacían mas lento el progreso material de la urbe, generándose en este período un mayor desarrollo en la vecina Tacna, la que ofrecer además mejores condiciones de salubridad y clima para el asentamiento humano.

A partir de  los primeros meses de 1825 comienzan a ocurrir sucesos que si bien no tenían como lugar protagónico la ciudad de Arica, estos tendrían gran trascendencia para la vida social, política y económica  de la ciudad del Morro en todo lo que va desde la instauración republicana hasta 1880, año  que Chile toma posesión militar de la ciudad.

Desde La Paz el general Sucre expide un decreto con fecha 9 de febrero de 1825, convocando  a una Asamblea que debía reunirse el 19 de abril en Oruro para determinar el destino posterior de  las provincias altoperuanas, esta convocatoria es el detonante que induce a una serie de eventos los que desembocaran en la independencia de las provincias altoperuanas de la tutela de Lima y de Buenos Aires, transformándose en la República de Bolívar hoy Bolivia, la convocatoria de Sucre involucró a las Provincias Unidas  de Buenos Aires, a la naciente República del Perú, y a los intereses de poder de los caudillos locales de las tres repúblicas, no salvándose de este trance  ni siquiera el propio Libertador Simón Bolívar. Arica y su "interland" desde los inicios mismos de su vida republicana queda en una condición geopolítica de gran trascendencia incorporando en este aspecto a la república de Chile por su fuerte presencia marítima en esta área del océano  Pacífico oriental

La convocatoria de Sucre provoca malestar en el propio Bolívar reprochándole este  a su más dilecto general tal acto y así se lo manifiesta desde Lima  en carta fechada el 21 de febrero de 1825, en la misiva el Libertador le señala al Mariscal de Ayacucho "... Ni usted, ni yo, ni el congreso mismo del Perú, ni el de Colombia, podemos romper y violar la base del derecho público que tenemos reconocido en América. Esta base es, que los gobiernos republicanos se fundan entre los limites de los antiguos virreinatos, capitanías generales o presidencias, como la de Chile..." Bolívar  impone el principio de uti possidetis juris a 1810[4]; el Libertador justifica la independencia de Chile y la de  Guatemala por haber estados estas presidencias separadas administrativamente mucho antes de que comenzara la revolución, caso que no correspondía a las provincias del Alto Perú que eran una dependencia del virreinato de Buenos Aires como  también era el caso de la dependencia de la presidencia de Quito de Santa Fe del virreinato de Nueva Granada; mas adelante le señala "... Según dice Ud. piensa convocar una asamblea de dichas provincias. Desde luego la convocación misma es un acto de soberanía, las separa de hecho de las demás provincias del Río de la Plata, del Perú y de Colombia misma..."; Sucre en su comunicación a los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata explica los motivos que tuvo para la convocatoria de la Asamblea del 19 de abril. El comandante del Ejército Libertador con sus tropas pasó el río Desaguadero con el objeto de redimir las provincias del Alto Perú  del dominio español, el libertador Bolívar  creyó que al traspasa estas fuerza los limites y encaminarse hacia La Paz sería proclamada la independencia de dichas provincias por parte del general español Pedro Olañeta que previamente le había ofrecido su amistad, en consecuencia Bolívar creyó de tramite rápido la ocupación del territorio altoperuano por lo que no dio mayores instrucciones al general Sucre salvo la de exigir del general español el termino de la guerra, sin embargo Olañeta se niega a reunirse con Sucre continuando las hostilidades defendiendo la causa del Rey. Sucre al ver que la mayor parte del territorio de la antigua Presidencia de Charcas se encontraba liberado y estas comarcas sin un gobierno que se encargase de su dirección; viendo que las provincias argentinas se encontraban en la anarquía sin una organización de un gobierno nacional y por otro lado el naciente Perú no logra imponer su autoridad sobre esos pueblos, en tales circunstancia Sucre estimó  necesaria la convocatoria a la Asamblea para formar un gobierno provisorio que evitase la anarquía y conservase el orden, el jefe colombiano manifiesta la absoluta neutralidad del Ejército Libertador bajo su mando en los asunto domésticos de las provincias altoperuanas,  Sucre comunica lo obrado a los gobiernos de las diferentes provincias argentinas mientras organizan estas el gobierno general de las provincias Unidas, con esto el Mariscal de Ayacucho estima que salvaguardaba el principio de uti possidetis juris a 1810, también considera su obligación comunicar al Perú por ser esta nación con  Bolívar como jefe de Estado, la que enviaba las tropas libertadoras.

El 8 de febrero de 1825, el gobierno de Buenos Aires, en esos momentos encargado del gobierno nacional de las Provincias Unidas, presidido  por el general Juan Gregorio Las Heras, faculta al general  don Juan Antonio Álvarez de Arenales gobernador de la provincia de Salta para que ajuste las convenciones que estime necesarias con el jefe o los jefes españoles que ocupaban  las cuatro provincias altoperuanas, hasta el río Desaguadero o con quien fuese autorizado para  poner fin  a la guerra y hacer cuanto fuese necesario para que recuperasen a la brevedad su libertad, estas facultades eran otorgadas sobre la base de que las cuatro provincias quedasen en la más completa libertad para que acuerden  lo que estimasen  que les convenga a sus intereses y gobierno; con esta decisión las provincias Unidas del Río de la Plata dejaban la puerta abierta para la independencia de la antigua Presidencia de Charcas, ratifica esta posición de la Provincias Unidas la ley dictada el 9 de mayo de 1825 por el Congreso Constituyente de las Provincias del Río de La Plata que autoriza al ejecutivo a negociar con el general Simón Bolívar la suerte de las cuatro provincias del Alto Perú, incluyendo su libre determinación.

Bajo las circunstancias que se fueron sucediendo  conforme al desarrollo de los acontecimientos, Bolívar se ve presionado para expedir el decreto sobre la creación de Bolivia, así lo manifiesta en carta dirigida a Sucre desde Arequipa el 15 de mayo de 1825 donde manifiesta “... No debo dejar de declarar a V., francamente, que yo no me creo autorizado para dar este decreto y que  solamente la fuerzas de las circunstancias, me lo arrancan, por no dejar mal puesta la conducta de V., por complacer al Alto Perú; por acceder al Río de la Plata...”.

La Asamblea  Constituyente se reúne en definitiva el día 10 de julio de 1825 en Chuquisaca, antigua capital de la presidencia de Charcas, sede de la Real Audiencia y sede de  la Pontificia Universidad de San Francisco Xavier, participaron en esta asamblea 48 diputados representantes  de los Partidos que conformaban las provincias del Alto Perú, más un cuerpo de doctores de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, como era lógico en la asamblea  se hicieron presente tres tendencia,  una  por la unión al Bajo Perú,  otra la de integrarse  a las Provincias Unidas del Río de la Plata y la tercera  la de la independencia absoluta, siendo esta última la triunfante, las otras posiciones fueron perdiendo fuerzas en el transcurso de los debates. La Asamblea envió una nota a Bolívar fechada el 19 de julio la que en parte decía: “...la Asamblea se acoge  a la mano protectora del Padre común del Perú, el Salvador de los pueblos, del Hijo primogénito del nuevo mundo, del inmortal Bolívar...”.

Se proclama la Independencia  el 6 de agosto de 1825 en Chuquisaca con el nombre de “República de Bolívar” acuerdo tomado el día anterior según consta  en el Libro Menor de sesiones secretas de la Asamblea del Alto Perú, Sesión del  5 de agosto de 1825.

En su sesión octava, efectuada el 28 de julio de 1825, la Asamblea acordó declarar a Cobija como puerto Mayor de la República, consideraron que una inversión adecuada en la desértica bahía podría muy bien servir a los propósitos marítimos de la naciente república. Hicieron notar que Cobija localizada en la provincia de Atacama estaba sujeta a tratarse con los emisarios de la República Argentina. Por este motivo, el Secretario del Libertador Bolívar pidió por nota, del 6 de octubre de 1825, a los emisarios argentinos que: "Hallándose la Provincia de Atacama en caso semejante al de Tarija, la Legación, a nombre de su Gobierno, debe hacer renuncia formal y completa a favor del Alto Perú".[5] Los Representantes argentinos, General Carlos María Alvear y Dr. José Miguel Díaz Velez, respondieron con nota del 10 de noviembre de 1825, sobre este asunto de la manera siguiente: "No es necesaria la renuncia que se pide, porque perteneciendo Atacama (la Provincia) al departamento de Potosí, está incluida en la ley del 9 de mayo."

Los diputados altoperuanos, una vez decidida la utilización de Cobija como el puerto mayor de la República, consideraron también como de la máxima importancia, el conseguir que el Puerto de Arica se incorporara también a la República de Bolívar, aunque reconocían que esto, estaría sujeto a una negociación muy difícil con la "República Peruana".

Los asambleístas, en sesión secreta del 15 de agosto de 1825, encomendaron a una "Legación Legislativa" compuesta por los diputados comisionados José María Mendizábal, y Casimiro Olañeta, presentar un pliego de peticiones al Libertador Bolívar, en ocasión de su ingreso al territorio de la naciente República. Este pliego contenía entre lo más relevante la solicitud de derogación del decreto despachado en Arequipa el 16 de mayo de 1825  con el fin de permitir a las provincias altoperuanas tomar decisiones trascendentales para su vida independiente, la solicitud incluía la petición de un proyecto de Constitución para la República además lo señalado en el Artículo Quinto que decía:

"La legación hará el más grande y poderoso esfuerzo con S.E.  el Libertador, para lograr de su generoso y paternal carácter, una promesa y seguridad de que empleará sus esfuerzos, valimiento y poderoso influjo con el Bajo Perú, para que la línea divisoria de uno y otro Estado se fije de modo que tirándola del Desaguadero a la costa, Arica, venga a quedar en el territorio de esta República, que hará las indemnizaciones necesarias por su parte...".

 

El encuentro entre Bolívar y los delegados de la Asamblea se produce el 5 de Septiembre de 1825 en la ciudad de La Paz, a pesar de las alabanzas y honores brindado por los dirigentes de la naciente república al Libertador Bolívar, no lograron al parecer sensibilizarlo con respecto a la cesión de los territorios de Tarapacá, Arica y Tacna, a favor del Alto Perú, no se conoce documento o acto en que Bolívar hubiese puesto empeño en  lo solicitado por la Asamblea Constituyente de la República de Bolívar, sin embargo,  el Libertador  después de recibir el informe del estudio encomendado por Antonio José de Sucre  al coronel irlandés Francisco Burdett O’Connor con el fin establecer un puerto de la naciente república en el mar Pacífico, dispuso la fundación oficial del puerto de Cobija.  efectuando esto como una maniobra para aminorar las presiones políticas que ejercía sobre él la Asamblea de Chuqisaca con relación a la obtención del puerto de Arica para Bolivia, así es como decreta el 28 de diciembre de 1825 lo siguiente:

 

 

 

 

“Simón Bolívar, Libertador de Colombia y del Perú, Padre y Protector de Bolivia.

 

Considerando:

 

Que estas Provincias  (Alto Perú) no tienen puerto habilitado.

Que en el Partido de Atacama se encuentra el denominado Cobija, que proporciona muchas ventajas en relación a las otras Bahías estudiadas de Paposo, Mejillones y  del Loa.

 

Decreto:

 

Quedará habilitado desde el 1º de enero de 1826 por Puerto Mayor de Estas Provincias el denominado Cobija, con el nombre de puerto de La Mar...[6]

 

 

Chuqisaca, a 28 de diciembre de 1825

 

 

Puerto "La Mar" bahía de Cobija (Foto de 1868, antes del Maremoto de Agosto)

Simón Bolívar retorna de su visita a las provincias del Alto Perú  ya convertidas en República de Bolívar en el mes de enero  de 1826, llevando a cabo su ingreso a Tacna el día 30 de ese mes por el camino Tacora –Palca- Pachía, en esta ciudad es recibido con arcos triunfales ornamentados con palmas, laureles y flores, el vecindario se vuelca a la calle principal casi en su totalidad, con el alcalde don José Santiago Basadre a la cabeza, para brindarle la bienvenida al Libertador, acontecimiento que ocurría como a la una de la tarde de un hermoso día de verano, un testigo presencial relata así el acontecimiento “... Montaba una hermosa mula ricamente enjaezada. Cubría su cabeza (Bolívar) de ensortijados cabellos con un sombrero de jipijapa; llevaba poncho de lana de vicuña; pantalón de ante y botas altas con espuelas de oro. Le acompañaban dos caballeros y dos hombres de servicio: arrieros u ordenanzas...”[7].

Después de una serie de agasajos en los que se incluyo una corrida de toros en la plaza de Armas del pueblo, imitando a las fiestas de toros y cañas que se celebraban en Lima a la llegada de cada virrey; en Tacna recibe la grata noticia que el 23 de enero había capitulado el porfiado general español Juan Ramón Rodil en la fortaleza de Real Felipe del Callao quedando  de esta forma extinguido el último foco de resistencia española en el Virreinato del Perú. El Libertador y su comitiva, a las primeras horas de la mañana del 1º de febrero de 1826 emprende viaje rumbo al puerto de Arica dejando sus huellas por el camino que tantos famosos ya habían surcado desde el Maita Inca, pasando por Almagro y Valdivia y tantos otros, en afán de conquista, gloria, fama, poder y fortuna pero también los hubo quienes pasaron en gloriosa marcha luchando por la libertad y los grandes ideales como William Miller o en calvario como Zela y Peñaranda. A media tarde el gran Simón Bolívar y su comitiva llegan al vado de Chacalluta donde era esperado por las autoridades ariqueñas y una delegación de notables de la ciudad, continuando por el camino real del Chinchorro para ingresar por  el sector de las Chimbas, en la calle del Fuerte se habían levantado arcos triunfales engalanados con palmas, laureles y flores completaban la ornamentación cintas con los colores de los emblemas de la Gran Colombia, de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de la  República del Perú, Bolívar llegaba a Arica en el pináculo de la fama y del poder, se erigía en un ambiente de endiosamiento como  supremo arbitro político y militar de cinco naciones sudamericanas, pero al embarcarse rumbo a Lima desde el puerto de Arica ya se veían en la capital de la República negreros nubarrones en su horizonte que señalaban el comienzo del ocaso de su gloria, que terminaría por alejarlo definitivamente de las tierras que ayudo a liberal del yugo español, el 2 de septiembre de 1826 cuando se embarca en el Callao a bordo del bergantín “Congreso”.

La ciudad de Arica tal como ocurrió en ocasiones anteriores con la presencia de personajes como el Obispo La Encina y el Mariscal Santa Cruz, se engalanó y se preparo para el gran acontecimiento de la llegada de este gran personaje que se presentaba como el actor principal de la independencia de América, se le había preparado alojamiento en una de las mejores casas del pueblo, la que pertenecía a la conocida familia de trajineros Vargas y Ara, el hospicio fue considerado además para su secretario el general don Santiago Estenós y para su edecán  Wilsón, la  casa escogida se ubicaba en la calle de San Francisco cercana al convento de la orden, las autoridades del pueblo y los notables había organizado para esa noche un banquete con el fin de brindarle honores y dar muestra de fidelidad a la causa de la Independencia, los vecinos de Arica querían alejar cualquier duda que existiese en Bolívar sobre la condición del pueblo de Arica con relación a su adhesión al partido por la Independencia y además querían que quedara claro que no guardaban ningún afecto con respecto de la corona española, esto tenía mucha importancia para los ariqueños de la época, debido a la fama de realista que se había ganado la ciudad de San Marcos de Arica durante la guerra de la independencia.

Para el día siguiente de la llegada del Libertador al Puerto, es decir el 2 de febrero,  se habían  programados dos acto antes que partiese al norte, una de estas ceremonias organizadas fue un solemne Te Deum en la iglesia basílica de San Marcos de Arica, acto litúrgico  celebrado por el vicario, terminado el acto religioso Bolívar acompañado de las más altas autoridades del Departamento y de los vecinos del puerto concurre a una reunión programada en la Municipalidad, el edificio municipal había sido terminado hacia poco menos de seis meses, su reconstrucción había tardado poco   más de 14 años desde que fuera destruido por el terremoto de 1810, la razón de esta demora en la reconstrucción fue la endémica escasez de recursos, agravada la escasez de fondos con la guerra.

El edificio consistorial estuvo ubicado en el sector norte de la plaza de armas, a un costado de la Basílica,  tenia una típica arquitectura colonial española, su entrada un zaguán de piedra sillar con portón macizo de roble chileno, el techo sobre el zaguán  tenían la característica forma de “mojinete”  formas de techumbre muy usado en la zona, el largo de la fachada del edificio que daba a la plaza debe haber tenido unas 74 varas de largo con ventanas protegidas por rejas de fierro forjado, distribuidas simétricamente a ambos costados del zaguán, los muros exteriores de  grueso adobe estaban enlucidos con una  mescal de barro y cal, en el interior era un edificio de dos patios, siendo el principal de característico estilo andaluz, pavimentado  con piedra de río, tipo “huevillo”, cruzado por veredas de sillar de piedras de una vara de ancho aproximadamente, generando figuras triangulares simétricas que convergían al centro del patio, el contorno de este recinto  lo recorrían amplios corredores con piso de ladrillo cosido  con pilares y vigas de roble que afirmaba un techo plano recubierto con totora barro y conchuela, este techo era la prolongación del techo de “mojinete” que cubría las habitaciones, todas tenían acceso al patio, como así mismo casi todas estaban intercomunicadas con puertas interiores, el segundo  patio estaba conectado con el primero por dos pasillos de cierta amplitud,  ubicados en las esquinas del tramo del edificio que les era común, el segundo patio de similares formas arquitectónicas pero con la diferencia que el  piso sólo era de tierra endurecida, más atrás por la calle de San Francisco se veían unas caballerizas ubicadas en un espacio no muy definido si era parte de la calle o continuidad del edificio.

La ceremonia del Municipio tenia características de cabildo, fueron invitados todos los vecinos del puerto, con derecho a asiento aquellos que pudiesen demostrar rentas superiores a  150 pesos u oficio que se los produzcan, en esta reunión  junto con brindarle  pública fidelidad como dictador de la República, estaba la petición acordada en conjunto con la municipalidad de Tacna para que esta provincia pasara a integrar la recién proclamada República de Bolívar, se había dispuesto una  mesa bajo uno de los corredores que circundaban el  patio principal para que sirviera de mesón presidencial de la asamblea, estaban dispuestas las sillas para las autoridades, las que eran  en cabezadas por el Libertador Bolivar, los alcalde de Tacna y Arica y prefecto, teniente de prefecto y vicario. En el patio se habían ubicado hileras de rústicas bancas para asiento de la concurrencia, el pupitre presidencial lo adornaba una escarapela con los colores del emblema peruano ornamentado con gruesas cintas bicolor rojiblanco, cruzado con hojas de palma.

Bolívar preside la reunión vestido con su impecable uniforme de corte y estampa napoleónico; botas altas; casaca de fino paño azul pechera color carmesí bordada con hilo de oro; pantalones blancos; cinturón con borlas doradas;  espada con empuñadura de oro y charreteras altas. El alcalde de Arica después de hacer un discurso lleno de almíbares y alabanzas para el Libertado le sede la palabra para que se dirija a los vecinos de Arica que se aglomeraban el patio del flamante edificio municipal que algunos aun llamaban a la antigua usanza como ayuntamiento, no hay registro de lo pronunciado por Bolívar pero es conocida la brillante oratoria que poseía y la facilidad de improvisar que le era característica, terminadas las palabras de Bolívar el alcalde le hace entrega del siguiente memorial:

 

 

 

San Marcos de Arica, 2 de febrero de 1826

 

 

A   S.E. el General Bolívar, Excmo. señor:

 

 

La Municipalidad de esta Villa, usando de su derecho de representación, expone a V.E. los sentimientos de sus habitantes, dirigidos a promover la felicidad de este país.

Las relaciones de subsistencia y de comercio que hay entre los individuos de República Bolívar, y los de esta provincia; su situación local y otras circunstancias que nos interesan recíprocamente, con ventajas superiores a las que hasta ahora habían logrado, reclaman imperiosamente la separación de esta provincia de la capital de Lima, y su unión a la de Chuquisaca; unión que por ser más perfecta está también indisoluble; de ella nace inmediatamente nuestra felicidad a la que podemos aspirar por medios justos, confiados en la protección de V.E.

Penetrada pues esta Villa de tales sentimientos, y aún toda la Provincia, eleva a V.E. esta representación, para que en vista de ella se sirva tener en consideración los votos de un pueblo patriota, el que decididamente quiere pertenecer a la República Bolívar. Excmo. señor.

Con los sentimientos de nuestra consideración con que somos  V.S. muy obedientes.

 

 

Juan Antonio Castaños                                          José Santiago Basadre

 

Carlos de Villanueva                                              Manuel Barrios

 

José Pizarro                                                                         Valentín Izurza

 

Ignacio Mariño

 

 

Terminada la lectura del documento por don José Santiago Basadre, alcalde de Tacna con la aclamación unánime de los presentes, Bolívar acusa recibo de la demanda ariqueña y con mucha habilidad política y haciendo uso de las mejores artes diplomáticas no comprometió un sí ni un no a la petición de los ariqueños, saliendo airoso  de la embarazosa situación que enfrentaba por lo delicado del tema, acto seguido el joven ariqueño Fernando Ramírez en sentida alocución  se despide del Libertador a nombre de los pueblos de Arica y Tacna, terminado el acto sale el glorioso Bolívar del edificio  sede de la municipalidad de Arica aclamado con fervor por la muchedumbre que le sigue por la calle de San Marcos hasta el embarcaderos, las campanas se  echan al vuelo dando un especial ambiente generando una gran emoción a todos los protagonista del histórico momento de la despedía  que le brindaba sinceramente un pueblo sencillo pero con mucha fe en su porvenir, el general Venezolano embarca en el bergantín “Chimborazo” rumbo al Callao arribando a ese puerto  el 6 de febrero de 1826.

 La prensa boliviana de ese entonces, publicó todas las manifestaciones de las poblaciones de Arica y Tacna, las mismas que también fueron conocidas en el Perú. Con este motivo, el Mariscal Sucre escribió a Bolívar en Febrero de 1826 que:

"Sería bueno que usted mostrase algo al Congreso Peruano de la pretensión de esta República para que se le ceda Arica... demostrando que Arica es un puerto que solo da introducciones a Bolivia, y que si se le niega, este país tomará el partido de recargar los derechos a la introducción del Perú y al declarar franco el puerto de La Mar (Cobija), sería arruinado Arica, acaso las razones que apoyan esta verdad inclinarían al Congreso a ceder Arica, por un tanto que esta república pagaría."

"La adquisición de Arica para esta República es de lo más importante de que ella pueda tratar. Arica será un puerto magnífico para Bolivia, y que mucho más por el buen camino de allí a Cochabamba; es al mismo tiempo que para el Perú será nada".

En una segunda carta fechada el 28 de Febrero de 1826 Sucre nuevamente insiste ante Bolívar  sobre el tema de la adquisición de Arica para Bolivia, dice el Mariscal de Ayacucho:

 “... la representación de la municipalidad de Tacna le he mandado poner en el “Cóndor”; aquí ya habían mandado copia de ella unos comerciantes de la costa, pero la primera que vino fue la que Ud. remitió. No hablo sobre esto porque lo he hecho en mis cartas anteriores y por que Ud. tomará en el asunto de la incorporación de Arica a Bolivia todo el interés  que nos prometemos, puesto que no perjudica al Perú. Yo trataba de mandar sobre esto instrucciones al doctor Mendizábal; pero para ello  aguardo el reconocimiento de la independencia de Bolivia por el Congreso Peruano, que espero llegará en todo marzo. Mientras vayan tales instrucciones no dudo que Ud. irá adelantando el negocio de Arica para Bolivia”.

Bolívar no quiso o no pudo acceder a lo solicitado por la República que llevaba su nombre  y que había sido solicitado por los propios ariqueños, ni siquiera los esfuerzos hechos por lograr los objetivos marítimos de la república mediterránea por uno de sus principales generales como fue Antonio José de Sucre lograron convencer al parecer al gran Libertador de América. De esta forma se inicia en la zona una tensión permanente entre la República del Perú y Bolivia que se verán enfrentadas a intervenciones militares e incluso guerras durante el siglo XIX apareciendo en la escena geopolítica la República de Chile.

 



[1] Antonio Pedro Olañeta, se había negado a reconocer  la Capitulación de Ayacucho, en momentos que Sucre se preparaba para iniciar campaña en su contra se produce un motín en la oficialidad española bajo su mando, entre los partidarios de continuar la lucha y los partidarios de la capitulación, el resultado fue la muerte del general Olañeta en Tumusla el 1º de abril de 1825 concluyendo con esto toda resistencia española en el área.

[2] El general Francisco de Paula Otero y Goycochea, era natural de Jujuy había nacido el 2 de abril de 1786, hijo de don Martín de Otero y de doña Luisa Goycochea, inició su carrera militar como cadete del Rey en 1807,  en 1820 se reincorpora al servicio de las armas esta vez a favor de las armas patriotas con el grado de coronel de milicias.

[3] Sin lugar a dudas  aun que se hace mención del carácter de voluntario que tenía el juramento "para evitar su profanación " como decía el bando, muchos lo hicieron para no quedar estigmatizados ante las nuevas autoridades.

[4] El principio de “uti  possidetis juris” a 1810, esta referido a que las nuevas repúblicas americanas que habían sido colonias españolas constituían su limites conforme  a la estructura limítrofe de los antiguos virreinatos, capitanías generales o presidencias, así las provincias del Alto Perú correspondían al Virreinato de la Plata,  como  Quito de Santa Fe pertenecía al Virreinato de Nueva Granada, las presidencias de Chile y Guatemala de la Nueva España tenían  independencia administrativa desde 1776 por lo que no generaron grandes dificultades político-legales sus respectivas independencias.

[5] Con la decisión de  declarar a Cobija como puerto Mayor de la naciente república y la consideración del secretario de Bolívar de incluir el despoblado de Atacama y su costa parte integrante de la Provincia de Atacama perteneciente al departamento de Potosí, ubicada al interior en la zona cordillerana, genera un conflicto geográfico que derivaría  en la guerra del Pacifico de 1879, en la aplicación del principio uti possidetis juris a 1810, el reino de Chile siempre fue fronterizo al Virreinato del Perú y nunca a la presidencia de Charcas o en esta zona al Virreinato de La Plata, por lo que  en toda documentación oficial de la época colonial el despoblado de Atacama y su costa se considero integrante del Reino de Chile.

[6] José de la Mar, general nacido en Guayaquil, estuvo presente en el primer sitio de Zaragoza al cansando el grado de brigadier por méritos de guerra, de vuelta a América se une a las tropas de Bolívar, siendo uno de los generales de Junín y Ayacucho,  fue el primer presidente del Perú independiente después de la caída de la Constitución vitalicia de Bolívar elegido el 9 de junio de 1827 por el segundo Congreso peruano.

[7] Fortunato Zora Carvajal, “Tacna Historia y Folklore”, Tacna-Perú 1997